promesas. No se puede emitir más deuda ni prometer cosas imposibles de cumplir. La segunda vuelta debe ser lo más racional posible, ahuyentado las emociones al baúl de los recuerdos. Un discurso populista, sin sentido, basado en vacías emociones que cambian con el momento, no es la mejor medida para atraer inversiones y generar empleo y desarrollo. Hay que asegurarle al mundo que el país cuenta con la plataforma de garantías suficientes para que las...

