El problema está en la potestad y arbitrariedad del funcionario a la hora de asignar o manejar recursos públicos. Es ahí donde hay que poner énfasis. Mucha tinta derramada –también demasiada saliva– para dilucidar si los funcionarios públicos deben declarar su patrimonio al llegar al poder y al dejar el mismo. Algunas preguntas en torno al tema surgen antes de tomar una postura al respecto. Una se refiere a si se trata únicamente de funcionarios...

