La economía guatemalteca mantiene una trayectoria de crecimiento positiva. Sin embargo, detrás de ese desempeño aparece una señal que merece atención: el crecimiento económico está generando cada vez menos nuevas incorporaciones al régimen formal del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).
A partir del tercer trimestre de 2024 se observa un desacople persistente. Mientras el PIB real continuó expandiéndose, las nuevas afiliaciones privadas al IGSS comenzaron a registrar variaciones interanuales negativas. De 3T 2024 hasta 2T 2026, son ocho trimestres consecutivos de contracción en las nuevas afiliaciones privadas. Para el segundo trimestre de 2026 todavía no se dispone de cifras comparables del PIB del Banco de Guatemala.
La comparación entre el primer trimestre de 2024 y el primero de 2026 resulta particularmente ilustrativa. Durante ese horizonte, el PIB real acumuló un crecimiento compuesto de 8.48%, mientras las nuevas afiliaciones privadas al IGSS se contrajeron 10.23%.
Esto no significa que el empleo formal total haya disminuido en esa misma proporción. Las nuevas afiliaciones constituyen un flujo de incorporaciones al sistema, no el saldo neto de todos los cotizantes. La interpretación correcta es, por tanto, que se debilitó significativamente el ritmo de incorporación de nuevos trabajadores privados al IGSS, aun cuando la economía continuó creciendo.
El crecimiento sectorial tampoco explica el rezago
El fenómeno resulta aún más interesante cuando se analiza por actividad económica. Entre 1T-2024 y 1T-2026, actividades financieras crecieron de manera compuesta 14.65%, construcción 13.45%, información y comunicaciones 11.23%, comercio 8.61% y transporte 8.68%. Incluso sectores menos dinámicos mantuvieron crecimiento acumulado positivo.
Especial atención merecen las Industrias Manufactureras, fundamentales para la generación de empleo productivo. La producción manufacturera creció 7.27% en términos reales durante el período analizado, mientras las nuevas afiliaciones privadas agregadas cayeron 10.23%.
La diferencia no permite afirmar que la manufactura haya reducido sus propias afiliaciones —la serie del IGSS utilizada no está desagregada por actividad—, pero sí evidencia que el crecimiento de sectores productivos importantes no se está traduciendo proporcionalmente en nuevas incorporaciones al sistema formal.
«El PIB crece, las Industrias Manufactureras y otros sectores productivos se expanden, pero las nuevas incorporaciones privadas al IGSS se rezagan.»
El costo de formalizar también importa
A este escenario se suma la evolución del salario mínimo. Una vez corregidos los aumentos nominales por inflación, entre 2024 y 2026 el salario mínimo no agrícola aumentó aproximadamente 14.39% en términos reales, el agrícola 12.26% y el correspondiente a exportación y maquila 6.64%.
La comparación real es reveladora. El salario mínimo no agrícola aumentó casi seis puntos porcentuales más que el PIB real. El agrícola aumentó 12.26%, mientras la producción agrícola avanzó apenas 2.56%. En manufactura, la situación es más heterogénea: el crecimiento sectorial de 7.27% quedó muy por debajo del aumento real del salario no agrícola.
Los datos de los nuevos afiliados privados son preocupantes. El crecimiento real compuesto del salario mínimo no agrícola quedó 24.62 puntos porcentuales por encima del «crecimiento» compuesto de los nuevos afiliados privados al IGSS.
Asimismo, el crecimiento compuesto de Industrias Manufactureras quedó 17.50 puntos porcentuales por encima del «crecimiento» de nuevos afiliados privados al IGSS, mientras que el PIB real quedó 18.71 puntos porcentuales por encima.
Estos patrones son consistentes con la hipótesis de que un aumento del costo real de contratación puede reducir la intensidad con que el crecimiento económico genera nuevas plazas formales. La preocupación es particularmente válida para MIPYMES y actividades intensivas en mano de obra. Un incremento salarial no afecta únicamente la remuneración mensual: también incide sobre cuotas patronales, Bono 14, aguinaldo y otras obligaciones vinculadas a la relación laboral.
«Crecer formalizando es lo que verdaderamente amplía oportunidades, productividad y protección social.»
Crecimiento con formalización
Guatemala necesita salarios crecientes, pero sostenidos por una economía igualmente más productiva. El objetivo no es pagar salarios bajos; debe ser productividad alta, inversión creciente y empleos formales.
La señal que hoy ofrecen los datos merece atención: el PIB crece, las Industrias Manufactureras y otros sectores productivos se expanden, pero las nuevas incorporaciones privadas al IGSS se rezagan.
La política pública debe procurar que formalizar sea cada vez más atractivo, no más costoso. Simplificar regulaciones, elevar productividad, facilitar inversión y vincular los ajustes salariales a condiciones económicas objetivas permitiría que el crecimiento se traduzca nuevamente en más trabajadores dentro del sistema formal.
El crecimiento económico es indispensable y eso se basa en un proceso de industrialización pujante. Pero crecer formalizando es lo que verdaderamente amplía oportunidades, productividad y protección social.

