La demanda de energía en Guatemala aumenta al 10% anual

Comunicación CIGseptiembre 2026

Durante décadas, el sector eléctrico guatemalteco operó bajo una premisa predecible: la demanda crecía entre un 3.5% y un 4.5% anual, alineada con el crecimiento económico del país. Ese ritmo permitía planificar con márgenes de reserva que garantizaban la estabilidad del Sistema Nacional Interconectado (SNI). Esa realidad ha quedado atrás.
Los datos presentados en el XXI Congreso Industrial 2026, organizado por Cámara de Industria de Guatemala (CIG), revelan un cambio de paradigma. La demanda energética se ha disparado a un 10% de crecimiento anual. Esto significa que Guatemala necesita agregar, cada año, una cantidad de energía equivalente al consumo de una ciudad mediana. El país ya no crece al ritmo de su economía: crece al ritmo de su desarrollo industrial, tecnológico y social.
Este fenómeno no es exclusivo de Guatemala. A nivel global, la demanda eléctrica repunta por la electrificación del transporte, la digitalización, la inteligencia artificial y los centros de datos. Pero en Guatemala el impacto es más agudo porque coincide con un período de estancamiento en la inversión en generación y transmisión.

«Estamos ocupando el 100% de la energía disponible en Guatemala. No nos ha quedado ni un centavo de disponible. Si hubiera sucedido algún evento en el sistema, hubiéramos tenido problemas graves. Estamos llegando por momentos al límite de disponibilidad energética en el país.»
— Jorge Fernando Álvarez, Gerente General del Administrador del Mercado Mayorista (AMM)

El bache de la generación (2020-2024)
Entre 2020 y 2024, el sistema eléctrico guatemalteco prácticamente no incorporó nuevas plantas de generación. Este período, que los expertos llaman «el bache», coincidió con la pandemia, la incertidumbre económica global y procesos licitatorios espaciados demasiado en el tiempo.
Como explicó German Obiols, presidente del Administrador del Mercado Mayorista (AMM): «Vemos que en 2015 fue donde está el pico de incorporación de generación. Esa fue la última época donde se introdujeron plantas en la cantidad suficiente para sostener la demanda. Hay un agujero entre 2020 y 2024, donde el sistema no agregó plantas de generación.»
Ese «agujero» explica en gran medida la crisis actual. Mientras la demanda crecía, la oferta permanecía congelada. El resultado es un sistema que opera al límite.

El sistema al límite: cuando la oferta no alcanza
La consecuencia más grave de este desfase es que el sistema opera, por momentos, al 100% de su capacidad disponible. Durante el congreso se presentó una gráfica que se convirtió en la más elocuente del diagnóstico:
«Esta línea refleja el avance de energía y potencia disponible. Si hay más potencia disponible que energía necesaria, la gráfica va a estar arriba de la base. Pero si observan, ahora en 2021, la curvita llegó hasta abajo. Eso significa que estamos ocupando el 100% de la energía disponible en Guatemala. No nos ha quedado ni un centavo de disponible. Si hubiera sucedido algún evento en el sistema, hubiéramos tenido problemas graves. Estamos llegando por momentos al límite de disponibilidad energética del país», explicó Jorge Fernando Álvarez, gerente general del Administrador del Mercado Mayorista (AMM).
No se trata de un problema teórico: es una realidad que ya se vive. El sistema opera sin margen de reserva suficiente, lo que significa que cualquier falla imprevista —una planta que sale de línea, una línea que se daña, un pico de demanda— puede desencadenar consecuencias graves.
Las plantas térmicas, que deberían operar como respaldo en horas pico, funcionan prácticamente de forma continua. Esto impide mantenimientos programados y las expone a fallas mecánicas. Como señaló Jorge Fernando Álvarez, gerente general del AMM: «Las plantas térmicas están operando continuamente y eso les genera fallas con necesidad de mantenimiento que no pueden tener porque no se les autoriza salir de línea, ya que se necesitan para cubrir la demanda.»

«Tenemos un problema, o sea, es un buen problema tenerlo porque obviamente que haya crecido la demanda, que hayamos tomado la elección correcta como país, es un buen problema tener, pero si no lo atendemos estamos destinados al caso.»
— Raúl Bouscayrol, Gerente General de Polindustrias

 

La proyección: 17,859 GWh para 2030
Para 2030, se estima que la demanda del SNI será de 17,859 GWh, un aumento de 3,100 GWh respecto a 2025. Esto equivale a un crecimiento promedio anual del 3.9%, cifra que podría quedarse corta si el ritmo actual del 10% se mantiene. El mensaje es claro: la demanda no va a detenerse. La pregunta es si el sistema estará preparado.

El riesgo de racionamiento
La combinación de demanda creciente, oferta estancada y sistema al límite ha llevado a los expertos a advertir sobre el riesgo de racionamiento. Durante el congreso, la palabra se mencionó en repetidas ocasiones, no como un escenario catastrófico, sino como una posibilidad real si no se toman medidas urgentes.
«El sistema está en un estrés muy grande. No hemos llegado al punto de tener que manejar la demanda, de aplicar cortes programados. Eso está ahí y todo el mundo lo ve venir, pero gracias a Dios no hemos llegado a esa situación», dijo Jorge Fernando Álvarez, gerente general del Administrador del Mercado Mayorista (AMM).
La advertencia es seria. Guatemala tiene capacidad limitada para importar energía desde México y Centroamérica, pero esa dependencia también es un riesgo: «Cualquier decisión que tome uno de los países que nos exportan, México cierra la llave. Y aquí empieza a padecer porque tenemos la demanda», mencionó Alfonso González, presidente de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica Renovable (AGER).

Conclusión
El crecimiento de la demanda al 10% anual es, paradójicamente, una buena noticia: significa que Guatemala se desarrolla, que la industria crece, que la economía se dinamiza. Pero también es una señal de alerta que exige acción inmediata. El bache de generación entre 2020 y 2024, combinado con un sistema al límite, ha creado una tormenta perfecta que solo puede resolverse con inversión en generación, ampliación de la transmisión y coordinación institucional efectiva.
Como lo resumió Raúl Bouscayrol, director de la Gremial de Grandes Usuarios de Energía Eléctrica y Gerente General de Polindustrias: “Tenemos un problema, pero es un buen problema tenerlo: que haya crecido la demanda significa que el país está avanzando. Pero si no lo atendemos, estamos destinados al colapso.»
La energía es el sustento del crecimiento. Guatemala tiene los recursos, el interés de los inversionistas y la urgencia. Lo que necesita ahora es decisión política y acción coordinada.

El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; cada artículo es responsabilidad de sus autores.

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