Desde Guatemala hasta los mercados de ocho países, la operación de CBC ha crecido con una constante que define su identidad: la convicción de que la innovación es, antes que todo, una cultura. José Fortín, gerente de Manufactura de CBC Guatemala, lo sabe bien. Desde su rol, supervisa desde el desempeño de las plantas, hasta la transformación profunda que está viviendo la industria de bebidas en el país. La inauguración de una nueva línea de producción en la planta de Cuyotenango a finales del año pasado, con una inversión de US$18 millones, es la expresión más reciente de ese compromiso.
La historia de CBC en Guatemala arrancó en 1885, y en la actualidad la compañía es considerada la empresa multilatina con el portafolio de bebidas más grande de la región. Con presencia en más de ocho países, Guatemala es su sede central y uno de sus mercados estratégicos. “Esta inversión reafirma el compromiso de la compañía por seguir creciendo en el mercado guatemalteco”, afirma Fortín.
“Invertir aquí es una señal clara de confianza en el talento y las capacidades del equipo local, al que se le confía un proyecto de alto impacto estratégico y financiero”.
Salto en capacidad y eficiencia
La nueva línea ha incrementado en un 15% la capacidad productiva de la planta, con más de 900,000 cajas físicas de capacidad. Esta nueva línea cuenta con tecnología de punta y estándares internacionales de eficiencia y sostenibilidad, pero los números van más allá del volumen, puesto que por medio del proyecto generaron más de 250 empleos directos e indirectos reafirmando su compromiso con el crecimiento económico y social de la región.

La línea está completamente automatizada, desde el proceso de soplado hasta el paletizado, incorpora múltiples sistemas de inspección que garantizan la consistencia del producto final. Además, su diseño apunta a la eficiencia en el consumo de energía, vapor, agua y aire comprimido, alineado a su estrategia de sostenibilidad, por medio de la cual buscan continuamente oportunidades para eficientizar el uso de recursos naturales. Actualmente, la operación completa de cbc en Guatemala, incluyendo sus dos plantas de producción 34 agencias y edificios administrativos, opera con un 100% de energía renovable. Eso para nosotros es innovación real: hacer más con menos, sin comprometer en ningún aspecto la experiencia final”.
Esta inversión les permite producir localmente productos que antes debían importarse desde otra operación del grupo, logrando una mejora en costos logísticos y tiempos de respuesta. “Tener control sobre la planificación nos permite reducir políticas de inventario, mejorar nuestro tiempo de respuesta ante la demanda del mercado y atender picos de consumo de manera más ágil”, explica Fortín
Uno de los resultados más concretos de esta tecnología es la reducción del 7% en el uso de resina. “Esta optimización se logró a través de mejoras en el diseño de los envases y en los parámetros del proceso de soplado”, detalla el gerente. “El resultado es una botella con menor gramaje que mantiene íntegramente todas sus características de calidad.
Guatemala, un hub estratégico
Para Fortín, la elección de Guatemala no es casual ni únicamente simbólica. El país ofrece condiciones que lo posicionan como un hub industrial competitivo: ubicación geográfica privilegiada con acceso a dos océanos, tratados de libre comercio con países de la región y, quizás lo más determinante, un capital humano en formación creciente.
“Los programas universitarios están generando profesionales técnicamente preparados para afrontar los retos de una industria cada vez más exigente”, indica. “Eso se refleja en la calidad de nuestros equipos de trabajo”. Ese potencial también se traduce en iniciativas internas: CBC acaba de lanzar un programa de trainees llamado Makers, diseñado para apalancar el talento joven.
La operación de Cuyotenango refleja también el ecosistema empresarial que hace posible este tipo de proyectos. “Contamos con más de 18 empresas locales de alto nivel que fueron clave en todo el proceso”, dice Fortín. “Esto es una muestra clara de la capacidad y madurez industrial que tiene el país, con un ecosistema robusto que nos permitió ejecutar cada etapa con precisión y confianza”.
Sostenibilidad como eje operativo
La planta opera con energía 100% renovable, respaldada por el uso de IRECs —certificados internacionales que garantizan el origen renovable de la energía— y por la instalación de paneles solares con una capacidad superior a 1.5 MW, uno de los proyectos de autogeneración más grandes de la región, que abastece alrededor del 20% del consumo interno

A esto se suma la certificación Zero Waste To Landfill, que avala que más del 99.9% de los residuos industriales son reutilizados, reciclados o coprocesados, sin llegar a vertederos. “Llevamos décadas trabajando en el cumplimiento de estos estándares y en la eficientización de procesos para la reducción de la huella de carbono”, señala el directivo.
Para él, la sostenibilidad es una verdadera convicción y una ventaja competitiva. “La manufactura sostenible debe integrar dos dimensiones que se complementan: la reducción del impacto ambiental y la rentabilidad del negocio. Las empresas que logren alinear ambas tendrán una ventaja real y duradera”.
Espacio para innovación
Uno de los mensajes que Fortín repite con más énfasis es el del rol de la manufactura como área de desarrollo profesional, no solo como piso de producción. “Hay un desafío que considero estratégico: mantener la manufactura como un espacio atractivo para las nuevas generaciones. Nuestros modelos operativos deben evolucionar hacia la analítica, la automatización y las tecnologías emergentes, no solo por eficiencia, sino para posicionarla como un área de innovación”.
Ese enfoque tiene mucho que ver con cómo entiende la innovación dentro de CBC, ya que no la percibe únicamente como responsabilidad de un departamento, sino como algo que atraviesa toda la organización. “Desde las áreas comerciales y de marketing hasta la cadena de supply chain, todos nos sentimos dueños del proceso y trabajamos en sinergia con un objetivo común: generar el mayor valor posible para nuestros clientes y consumidores”.
En esa visión, la inteligencia artificial ocupa un lugar central para los próximos años. “Bien aplicada, la IA tiene el potencial de transformar profundamente la manera en que tomamos decisiones ”, afirma. “El reto para nuestra industria será adoptarla con criterio, asegurándonos de que genere eficiencia real y rentabilidad, porque al final, la tecnología cobra sentido cuando mejora la vida de las personas y fortalece las operaciones que las sostienen”.
Generando más de 500 empleos de la propia comunidad de Cuyotenango; la operación de la planta y la adición de esta línea convierte a Guatemala en referente de producción para el grupo; y la certeza, dicha con orgullo, de que desde aquí se puede llegar lejos, Fortín reafirma con total seguridad, que “desde Guatemala podemos producir y ofrecer al consumidor productos de alto valor que demuestran que estamos a la altura de los mercados internacionales”.
Por: Alfredo Pérez.

