Con más de 20 años de trayectoria en Guatemala, Cervecería Ambev Guatemala se ha consolidado como un referente de buenas prácticas ambientales dentro del sector industrial del país. Como parte de AB InBev, la cervecera más grande del mundo, la compañía combina un portafolio global de marcas con una visión local enfocada en generar impacto positivo. Y las cifras respaldan ese enfoque: entre 2017 y el cierre de 2025, Ambev Guatemala redujo en más de 27% sus emisiones por litro de producción, en más de 54% sus emisiones absolutas en alcances 1 y 2, y mejoró en más de 47% su consumo de agua por litro. Hoy, además, su operación funciona con 100% de energía eléctrica renovable.
Estos resultados responden a una estrategia integral construida sobre cuatro ejes: la sostenibilidad, la responsabilidad social, el impulso al consumo moderado y la innovación. «Nuestro propósito es claro, soñamos en grande para crear un futuro con más motivos para brindar», afirma Ricardo Urteaga, director país de Cervecería Ambev Guatemala. «Y eso lo hacemos impulsando acciones concretas que van más allá de nuestra operación, impactando a nuestros colaboradores, consumidores y a las comunidades donde estamos presentes».
“La verdadera resiliencia climática nace de un compromiso compartido entre todos los actores de la sociedad”.
Una operación ligada al entorno
El modelo ambiental de Cervecería Ambev parte de la premisa de que el negocio depende directamente del entorno natural y de las comunidades locales. Bajo esa lógica, la compañía ha aterrizado sus objetivos globales —agua, agricultura, clima y empaques— en acciones que impactan de manera directa al ecosistema guatemalteco.
La gestión del agua ocupa un lugar central en esa hoja de ruta, con una búsqueda constante por mejorar la eficiencia operativa. En materia climática, la empresa ha avanzado en la transición hacia energías renovables y continúa con la optimización de sus procesos para reducir su huella de carbono. Desde 2022, además, opera junto a sus proveedores a través de la plataforma Eclipse, una herramienta que les permite medir su huella de carbono y diseñar planes de descarbonización ajustados a sus operaciones.

Economía circular en el corazón del modelo
Uno de los pilares más visibles de la estrategia ambiental de Cervecería Ambev Guatemala es la economía circular. En la actualidad, el 100% de sus productos en el país están empacados en envases retornables o fabricados mayoritariamente con contenido reciclado, un modelo plenamente alineado con este principio.
A esto se suma REBO, su iniciativa de economía circular enfocada en el vidrio. Desde 2022, este programa ha permitido recolectar más de 5,500 toneladas de vidrio post-consumo, material que se reincorpora al proceso productivo para la fabricación de nuevas botellas. Para el director, el valor de REBO está en su lógica colaborativa: la iniciativa nace en Ambev Guatemala, pero existe y funciona gracias a los más de seis aliados que la hacen posible.
“Para nosotros la sostenibilidad no es una estrategia más, es la forma en la que entendemos el negocio”.
Más allá de los números, Ricardo añade: “Creemos que el verdadero valor de este tipo de iniciativas está en las personas que forman parte de ellas. Hemos conocido historias de guatemaltecos que hoy encuentran en el reciclaje una oportunidad para generar ingresos y generar un impacto positivo en sus comunidades”.
“Ese componente social es fundamental para nosotros, porque demuestra que la economía circular no solo puede generar un impacto ambiental positivo, sino también convertirse en una herramienta de desarrollo y bienestar para las comunidades”.

Inversión, tecnología y modernización
La planta de Teculután, Zacapa, ilustra cómo la sostenibilidad se traduce también en inversión productiva. En los últimos tres años, Cervecería Ambev Guatemala ha destinado más de US$15 millones a la incorporación de tecnología, automatización y optimización de procesos, con una proyección superior a US$20 millones adicionales para los próximos dos años.
Estas inversiones, explica Ricardo, han elevado las capacidades operativas de la compañía y sus estándares de calidad, al tiempo que permiten producir localmente marcas que responden a las preferencias del consumidor guatemalteco. El proceso forma parte de una visión de largo plazo que continuará con nuevas inversiones en tecnología, logística y capacidades de sostenibilidad e innovación.

Hoja de ruta hacia 2030
El horizonte para los próximos años se construye sobre tres prioridades: gestión del agua, acción climática y envases circulares. Son temas con impacto ambiental directo, pero también determinantes para la competitividad y sostenibilidad de la empresa en el largo plazo.
En los próximos años, la operación dará un paso adicional con la transición hacia energía solar, un nuevo componente para un modelo energético ya basado en fuentes renovables. El reto, sostiene Ricardo, ya no consiste en mantener los estándares alcanzados; el desafío es seguir elevándolos, en particular en la eficiencia del uso de recursos y en la consolidación de modelos circulares que maximicen el valor de los materiales a lo largo de la cadena.
“El verdadero liderazgo no se mide únicamente por los resultados del negocio, sino por el impacto positivo que una empresa deja en las personas”.
Un compromiso compartido
Para Cervecería Ambev Guatemala, los desafíos ambientales son por naturaleza adaptativos y sistémicos, ya que ninguna empresa puede resolverlos de forma aislada. De ahí la apuesta por la colaboración con el sector público, la academia, las gremiales y otros actores clave del ecosistema empresarial.
En esa misma línea, Ricardo identifica como prioridad país pasar de iniciativas puntuales a una integración real de la sostenibilidad dentro del modelo de negocio. «Esto implica que las decisiones operativas, de inversión y de crecimiento consideren de forma transversal su impacto ambiental», señala. La educación, la cultura del uso responsable de los recursos y el manejo eficiente de residuos completan, a su juicio, la agenda pendiente.
A nivel regional, el manejo de residuos sigue representando un reto estructural, pero también una oportunidad para acelerar modelos de economía circular. La estrategia más efectiva, explica el directivo, consiste en robustecer a los actores que ya operan dentro de las cadenas de valor —con el aumento de su capacidad de recuperación y la mejora de la eficiencia técnica para el procesamiento de los materiales— antes que crear nuevas estructuras paralelas.

