Guatehuevo: medio siglo produciendo la proteína más accesible para los guatemaltecos

En septiembre de 1975, el doctor Alberto Solórzano Núñez decidió emprender un negocio familiar con apenas 300 aves en un pequeño galpón de Chinautla. Nadie imaginaba entonces que medio siglo después, aquella iniciativa se convertiría en Guatehuevo, una de las empresas líderes en la producción de huevo de mesa en Guatemala, con una capacidad instalada de 300,000 aves entre levante y producción, y con producción diaria de 200,000 huevos.

Hoy, sus hijos —Marco Vinicio y su hermana— están al frente de la compañía. «Empezamos con 300 aves y actualmente tenemos más o menos 300,000. Es una actividad muy exigente, que demanda estar todos los días pendiente porque los animales requieren mucho cuidado», comenta Marco Vinicio Solórzano, de Guatehuevo y miembro de la Junta Directiva de la Gremial de Avicultores (GREAVI), adscrita a Cámara de Industria de Guatemala.

Una industria con huella económica profunda

El crecimiento de Guatehuevo es un reflejo de lo que ha ocurrido con el sector avícola guatemalteco en su conjunto. La industria avícola genera un impacto económico estimado en Q35,000 millones anuales, representa entre el 8% y 9% del PIB agropecuario y contribuye con el 2% del PIB nacional. Cada año, el sector invierte más de Q3,000 millones, con un crecimiento sostenido del 3% al 4% anual.

Pero quizás el dato más revelador es su capacidad de generar empleo: 97,000 empleos directos y más de 300,000 indirectos, lo que convierte a la avicultura en uno de los motores de desarrollo rural más importantes del país.

«El logro es ser una persona honesta, que trabaja, que no es egoísta, que aporta, que ayuda. Lo que nos interesa es que todos estemos bien. Ojalá no hubiera desnutrición en Guatemala y que nosotros pudiéramos aportar más con esto», reflexiona Solórzano.

«La proteína de más alto valor nutritivo en toda la naturaleza es el huevo. El único alimento superior es la leche materna.»

El huevo: la proteína más completa y accesible

Solórzano no duda al calificar el valor nutricional del huevo: «La proteína de más alto valor nutritivo en toda la naturaleza es el huevo, porque contiene la mayoría de los aminoácidos esenciales que el ser humano necesita. El único alimento superior es la leche materna».

El huevo aporta entre 6 y 7 gramos de proteína por unidad, mientras que el pollo contribuye con 31 gramos por cada 100 gramos de carne consumida. En conjunto, la proteína avícola representa más del 60% del consumo nacional de proteína animal.

El consumo per cápita en Guatemala es de 75 libras de carne de pollo y 280 unidades de huevo al año, cifras que reflejan la preferencia de los guatemaltecos por estas proteínas accesibles. «El huevo es canasta básica. Es la proteína más barata que existe: una libra de huevo cuesta entre 6 y 7 quetzales. Además, es versátil, se puede preparar de muchas formas y combina con todo. Es un alimento que llena y alimenta bien», explica.

«El huevo de contrabando no asegura inocuidad. Del huevo de contrabando desconocemos su origen y las condiciones en que fue producido y transportado.»

Desmintiendo mitos: colesterol y consumo diario

Solórzano, quien habla con propiedad porque además es médico de profesión, aborda con firmeza uno de los mitos que más daño hizo a la industria: la creencia de que el huevo eleva el colesterol. «Eso es un mito que ya ha sido desmentido. El ser humano necesita colesterol para producir hormonas y para la energía del cerebro. El colesterol del huevo es de alta calidad».

El productor recuerda que la campaña negativa hacia el huevo. «Ahora la gente sabe que el huevo es un alimento completo y saludable. Se han hecho estudios en escuelas donde se comprobó que un aporte diario de un huevo mejoró significativamente los índices nutricionales de la población infantil».

«Ojalá no hubiera desnutrición en Guatemala. Nuestro compromiso es producir un huevo inocuo, de alta calidad y a un precio accesible para la mayoría de la población.»

Inocuidad y certificación: la diferencia entre el huevo formal y el de contrabando

Uno de los temas que más preocupa a Solórzano es el contrabando de huevos, que estima en aproximadamente un millón de unidades diarias provenientes principalmente de México. «Es difícil de medir exactamente, porque el contrabando presiona los precios a la baja. Si no bajamos precios, dejamos de vender», admite.

Pero el impacto no es solo económico. «El huevo de contrabando no asegura inocuidad. Nuestras granjas están certificadas por el MAGA, lo que nos permite garantizar la inocuidad de los huevos que vendemos. Del huevo de contrabando desconocemos su origen y las condiciones en que fue producido y transportado».

Guatehuevo, como muchas granjas certificadas, produce su propio concentrado, utiliza agua de pozo clorada y mantiene estrictos protocolos de bioseguridad. «Cuidamos muchísimo a nuestras aves para ofrecer un huevo de calidad. Mantenemos altos estándares porque nos debemos a nuestros consumidores», afirma.

«Ojalá no hubiera desnutrición en Guatemala. Nuestro compromiso es producir un huevo inocuo, de alta calidad y a un precio accesible para la mayoría de la población.»

Retos sanitarios y coordinación institucional

El sector avícola enfrenta actualmente una amenaza sanitaria que mantiene en alerta a los productores. «El reto más importante hoy es el sanitario. Han aparecido enfermedades preocupantes en Estados Unidos, México y recientemente en Honduras, donde se detectó un brote de influenza aviar H5N1 de alta patogenicidad, lo que significa una mortalidad muy alta en aves», explica Solórzano.

La preocupación es comprensible: una eventual entrada de esta enfermedad a Guatemala tendría consecuencias devastadoras para la industria y para la seguridad alimentaria del país. «No estamos del todo preparados para una eventualidad así, por eso estamos trabajando en vacunación y en coordinación con el MAGA», señala.

En ese sentido, destaca la comunicación con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación. «Tenemos una excelente comunicación con la viceministra Mayra Motta, quien es veterinaria y comprende muy bien al sector. Estamos en coordinación también con el Ministerio de Economía y la SAT para enfrentar estos desafíos».

«El huevo de contrabando no asegura inocuidad. Del huevo de contrabando desconocemos su origen y las condiciones en que fue producido y transportado.»

 

El compromiso con Guatemala

Solórzano resume su visión con una frase que refleja el espíritu del sector: «Brindar una excelente proteína, un excelente alimento. Tratar de aportar para producir huevo a un costo justo, accesible para la población. Un huevo inocuo, de alta calidad, a un precio accesible para la mayoría».

El sector avícola, que en 2025 aportó Q38.46 millardos a los ingresos estatales en forma de impuestos, es un pilar de la economía nacional. Pero para Solórzano, el verdadero impacto va más allá de las cifras. «El mayor logro sería poder contribuir a que no haya niños desnutridos en Guatemala. Con mucho cariño y respeto hacia la población guatemalteca, ese es nuestro aporte».

Guatehuevo celebra este año 51 años de historia. El esfuerzo y tesón de los fundadores se cristalizó en un éxito mediante el cual el número de aves fue aumentando hasta las 300,000 definitivas con que cuenta la empresa.

Por Mario Cordero | Coordinador de Contenido Editorial de CIG

El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; cada artículo es responsabilidad de sus autores.

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