La calidad del huevo comienza mucho antes de llegar al consumidor
El huevo es un alimento básico por su valor nutricional, pero su calidad e inocuidad no dependen solo de la cáscara intacta. Se construyen en toda la cadena productiva: alimentación y manejo de aves, recolección, clasificación, empaque, almacenamiento y distribución.
Por ello, los estudios de vida útil y el monitoreo ambiental son herramientas esenciales. La vida útil determina cuánto tiempo el huevo conserva sus características bajo condiciones específicas. Durante el almacenamiento pierde humedad, libera dióxido de carbono, aumenta el pH de la clara, baja la firmeza interna y puede aumentar el riesgo microbiológico si el manejo no es adecuado.
Los microorganismos a evaluar dependen del análisis de riesgos de cada empresa, pero suelen incluir aerobios mesófilos, coliformes, enterobacterias, mohos, levaduras y Salmonella spp.
Conocer la vida útil ayuda a definir fechas de consumo con evidencia, reducir reclamos, cumplir requisitos y mejorar el manejo del producto. Las evaluaciones comunes incluyen pérdida de peso, Unidades Haugh, pH de clara y yema, estado de la cáscara y análisis microbiológicos, especialmente ante riesgo de Salmonella.
El monitoreo ambiental permite detectar problemas antes de que lleguen al producto terminado. Consiste en tomar muestras periódicas en bandas transportadoras, mesas de clasificación, equipos de empaque, charolas, áreas de almacenamiento, manos o guantes del personal y drenajes.
Los microorganismos a evaluar dependen del análisis de riesgos de cada empresa, pero suelen incluir aerobios mesófilos, coliformes, enterobacterias, mohos, levaduras y Salmonella spp.
Implementar estos programas ayuda a prevenir contaminaciones, reducir pérdidas, evitar retiros, fortalecer la confianza de clientes y consumidores, cumplir certificaciones y demostrar compromiso con la inocuidad. Prevenir cuesta menos que enfrentar reclamos, destrucción de producto, investigaciones sanitarias o daño reputacional.
En conclusión, producir huevos seguros no se limita a una buena postura. Requiere controlar la vida útil y vigilar el ambiente de producción. Así, el productor protege al consumidor, mejora su competitividad y convierte la inocuidad en una ventaja competitiva.
En SGS INLASA podemos apoyarlo con estas herramientas y ser sus aliados en el fortalecimiento de la inocuidad, calidad y mejora de su proceso productivo.
POR INLASA

