La aldea El Plantón, en San Antonio La Paz, El Progreso, tiene hoy un nuevo rostro. La Calle Cucajol, una vía pavimentada de 1,950 metros lineales, es mucho más que una obra de infraestructura: es el resultado de 5 años de diálogo, confianza y trabajo entre comunidad, autoridades locales y sector privado.
Cada una de las 7 fases, entre 2021 y 2026, hizo posible este proyecto y consolidó acuerdos y priorizó las necesidades de los habitantes, demostrando que el desarrollo se construye cuando todos reman en la misma dirección.
La Municipalidad de San Antonio La Paz, el COCODE, los vecinos y la Planta San Miguel de Progreso —compañía guatemalteca con más de 60 años de trayectoria, líder en cemento, materiales y soluciones para la construcción— unieron esfuerzos para hacer realidad esta transformación.
La Calle Cucajol también refleja el modelo de trabajo que Progreso promueve en las comunidades cercanas a sus operaciones: escucha activa, participación y prioridades definidas por los propios habitantes. No se trata de imponer proyectos, sino de acompañar procesos.
El impacto de esta obra se mide en pasos cotidianos: el niño que llega más seguro a la escuela, la madre que accede con facilidad al centro de salud, el emprendedor que transporta sus productos sin las limitaciones del camino de terracería, el adulto mayor que se desplaza sin temor. La conectividad es la posibilidad de estudiar, trabajar, recibir atención médica y sentirse parte de un municipio que avanza.
La Calle Cucajol también refleja el modelo de trabajo que Progreso promueve en las comunidades cercanas a sus operaciones: escucha activa, participación y prioridades definidas por los propios habitantes. No se trata de imponer proyectos, sino de acompañar procesos.
Esta forma de entender el desarrollo sostenible ha sido una constante en Progreso, que impulsa iniciativas que generan valor compartido en los territorios donde opera.
«Cada metro pavimentado representa una inversión que beneficia la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.»
La Planta San Miguel, en Sanarate, tiene capacidad anual de 3 millones de toneladas de cemento y certificaciones internacionales en gestión de calidad, medio ambiente y seguridad, es también un centro comprometido con el entorno. En sus instalaciones operan programas de cero desechos, tratamiento de aguas residuales, producción de abono orgánico y un vivero con capacidad de 1.3 millones de árboles al año.
Además, alberga el colegio Enrique Novella Alvarado, reconocido entre los mejores del país, donde estudian hijos de colaboradores y vecinos de la región.
Progreso entiende que su propósito va más allá de la producción industrial. Iniciativas como la Calle Cucajol no son acciones aisladas: forman parte de una visión de largo plazo que busca construir alianzas sólidas y contribuir al bienestar de las comunidades guatemaltecas.
Hoy, los 1,950 metros de pavimento son un símbolo de lo que se puede lograr cuando el diálogo y la confianza guían el camino. La Calle Cucajol no solo conecta puntos en un mapa: conecta personas, sueños y posibilidades.

