Los productos lácteos destacan por su aporte de proteínas de alta calidad, ácidos grasos, lactosa y micronutrientes como el calcio y las vitaminas, por mencionar algunos. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que, mediante una tecnología milenaria como la fermentación, estos alimentos pueden ofrecer beneficios que van más allá de la nutrición. En los últimos años, numerosos estudios han evidenciado que los lácteos fermentados favorecen la salud intestinal y podrían influir positivamente en la función cerebral a través del llamado eje intestino-cerebro.
Este eje corresponde a una red de comunicación bidireccional entre el sistema gastrointestinal, la microbiota intestinal, el sistema inmunológico y el sistema nervioso central, en la que el nervio vago participa como una de las principales vías de conexión (Kim et al., 2016; Bodur et al., 2025).
«Mediante una tecnología milenaria como la fermentación, estos alimentos pueden ofrecer beneficios que van más allá de la nutrición.»
Esta interacción explica por qué estados emocionales como el estrés o la ansiedad suelen acompañarse de molestias digestivas y, a la inversa, cómo las alteraciones de la microbiota pueden influir en procesos inflamatorios y neurológicos.
Diversos estudios sugieren que el consumo de yogur, quesos y bebidas lácteas fermentadas puede asociarse con mejoras en algunos indicadores de la salud cognitiva y en la respuesta al estrés. Estos efectos se atribuyen a la acción conjunta de microorganismos probióticos y de compuestos bioactivos generados durante la fermentación, como péptidos, exopolisacáridos y ácidos grasos de cadena corta (Ozawa et al., 2013; Ano et al., 2015; Almada-Corral et al., 2026).

Para la agroindustria láctea, estos hallazgos representan una oportunidad para desarrollar alimentos funcionales con mayor valor agregado, mediante la selección de cultivos iniciadores con propiedades específicas y la incorporación de ingredientes bioactivos.
En un mercado en el que los consumidores demandan productos respaldados por evidencia científica, la fermentación se consolida como una herramienta de innovación capaz de fortalecer la competitividad del sector lácteo y de generar nuevas alternativas para la salud y el bienestar.
Referencias
- Ozawa, M., Ninomiya, T., Ohara, T., Doi, Y., Uchida, K., Shirota, T., … & Kiyohara, Y. (2013). Dietary patterns and risk of dementia in an elderly Japanese population: the Hisayama Study. The American journal of clinical nutrition, 97(5), 1076-1082.
- Ano, Y., Ozawa, M., Kutsukake, T., Sugiyama, S., Uchida, K., Yoshida, A., & Nakayama, H. (2015). Preventive effects of a fermented dairy product against Alzheimer’s disease and identification of a novel oleamide with enhanced microglial phagocytosis and anti-inflammatory activity. PloS one, 10(3), e0118512.
- Kato-Kataoka, A., Nishida, K., Takada, M., Suda, K., Kawai, M., Shimizu, K., … & Rokutan, K. (2016). Fermented milk containing Lactobacillus casei strain Shirota prevents the onset of physical symptoms in medical students under academic examination stress. Beneficial microbes, 7(2), 153-160.
- Kim, B., Hong, V. M., Yang, J., Hyun, H., Im, J. J., Hwang, J., … & Kim, J. E. (2016). A review of fermented foods with beneficial effects on brain and cognitive function. Preventive nutrition and food science, 21(4), 297.
- Bodur, M., Bozkurt, B. K., Bozkurt, O., Aslan, S., & Agagündüz, D. (2025). Fermented Foods and Brain Health: Gut–Brain Axis Mechanisms and Clinical Insights. The Journal of Nutritional Biochemistry, 110195.
- Almada-Corral, A., Santiago-López, L., Garibay-Valdez, E., Olivas-Bernal, C.A., Martínez-Porchas, M., García, Hugo S., Mata-Haro, V., Vallejo-Córdoba, B., González-Córdova, A.F., Hernández-Mendoza., A. (2026). Neuroprotective effect of Lactiplantibacillus plantarum Lp39-fermented milk in a murine model of depression and anxiety.
Por Lourdes Santiago López, Adrián Hernández-Mendoza, Belinda Vallejo-Córdoba, Aarón F. González-Córdova | Laboratorio de Química y Biotecnología de Productos Lácteos

