El motor de la certeza: el comercio lícito es el futuro de Guatemala

En una economía dinámica como la guatemalteca, donde las micro, pequeñas y medianas empresas representan la columna vertebral del empleo, el comercio lícito no es solo una obligación legal, sino una ventaja competitiva estratégica.

Según el informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), en Guatemala las microempresas concentran el 93.95% del total de registros a nivel nacional. En contraste, las empresas medianas y grandes presentan una baja representatividad, con participaciones del 0.89% y 0.38%, respectivamente (1). Las MIPYMES en Guatemala no solo contribuyen al 40% del PIB, sino que generan más del 80% de los empleos. No obstante, de acuerdo con diagnósticos regionales de la Organización Internacional del Trabajo, el 74% de las personas ocupadas en el sector comercio en Guatemala operan bajo la informalidad (2).

Abrir, operar y cerrar negocios en Guatemala resulta gravoso. Guatemala cuenta con un pesado marco administrativo que impone costos innecesarios a las empresas formales y desincentiva la formalización. Según datos del INE, al año 2021 la informalidad alcanzaba el 70.8% de la población económicamente activa (3).

«El reto para Guatemala no es solo aumentar la recaudación tributaria ni castigar el incumplimiento, sino incentivar la formalización: simplificar trámites, crear esquemas fiscales ventajosos y coordinar políticas interinstitucionales, para que formalizarse resulte más ventajoso que permanecer en la informalidad.»

Para dimensionar la necesidad de fortalecer el comercio lícito, recientemente la Superintendencia de Administración Tributaria informó que, de acuerdo con sus estudios, el incumplimiento o la evasión del ISR y del IVA representó Q47 mil millones en el 2025, monto identificado, pero no recaudado (4).

Cuando un comercio opera al margen de la ley, compite deslealmente con las empresas formales que sostienen la carga tributaria y priva al Estado de recursos para infraestructura, salud y educación.

El comerciante informal no se formaliza para pagar más impuestos; su objetivo es el crecimiento empresarial. Por ello, el reto para Guatemala no es solo aumentar la recaudación tributaria ni castigar el incumplimiento, sino incentivar la formalización: simplificar trámites de apertura y cierre, crear esquemas fiscales ventajosos, facilitar crédito competitivo y coordinar políticas interinstitucionales, para que formalizarse resulte más ventajoso que permanecer en la informalidad.

El comercio lícito es una gran oportunidad para Guatemala: garantiza los derechos laborales, protege la propiedad intelectual, asegura la recaudación de tributos y atrae inversión extranjera directa.

FUENTES

  1. Instituto Nacional de Estadística, 2024
  2. Organización Internacional del Trabajo, 2020
  3. Ministerio de Economía, 2024
  4. Prensa Libre, 2026

Por Lic. Walter Joel García Recinos | CJUSI

El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; cada artículo es responsabilidad de sus autores.

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