Salud y seguridad en la cadena de suministro

A nivel internacional y nacional se ha evidenciado la importancia de la cadena de suministros para el desarrollo en la economía de los países. Su buen funcionamiento requiere del cumplimiento de estándares de alta calidad para la supervisión, control y mantenimiento de sus procesos, dentro de los cuales debe existir un alto nivel de compromiso con la seguridad de la mercancía, la calidad de los procesos y de los productos, así como también asegurar la competencia, formación y seguridad de los trabajadores que en ese ámbito se desempeñan.

No es difícil identificar la relación directa que existe entre las actividades logísticas y la salud y la seguridad en el trabajo, pero para aportar claridad sobre esta conexión, se podría afirmar que desde la producción de las materias primas, su fabricación, almacenamiento, transporte y hasta su distribución, la participación del recurso humano es importante e indispensable para lograr las necesidades del cliente final; es decir, sin personas no hay cadena de suministro. Ahora, para que una cadena de suministro se desarrolle en cumplimiento con aquellos estándares mencionados, la participación de los trabajadores no solo es necesaria sino además debe ser segura. Esto por la simple razón de que todos los procesos que componen la cadena de suministro y su logística, cuentan con actividades y componentes relevantes de índole operativo, que de no contar con la identificación y evaluación de los riesgos asociados, el éxito de los procesos sería dudoso, caro, lento e ineficiente.

La participación del recurso humano es importante e indispensable para lograr las necesidades del cliente final”.

El descuido en la verificación del cumplimiento de la normativa nacional e internacional sobre salud y seguridad en el trabajo (que a su vez considera la identificación de peligros y evaluación de riesgos), no solo afronta los compromisos fundamentales contraídos ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sino además, en la práctica, coloca a las empresas en desventaja frente aquellas que cuentan con las certificaciones internacionales voluntarias, pero ya casi obligatorias, en el ámbito del comercio internacional. Ejemplo de ello es la Norma BASC, que una de sus misiones es contar con procesos que aseguren la calidad y la logística de las cadenas de suministro, sin excluir el acompañamiento de la seguridad y salud de los trabajadores mientras realizan actividades como el manejo de cargas, la circulación de vehículos y personas, la manipulación de materiales peligrosos, y otros trabajos riesgosos como los trabajos en alturas o en espacios confinados.

El sector del transporte internacional de mercancías desempeña una función clave al vincular distintas empresas en el seno de las cadenas mundiales de suministro, las cuales, influidas por la fuerte demanda en el mercado, adoptan prácticas más arriesgadas e inseguras para el trabajador al volante. Según el estudio Sectoral studies on decent work in global supply chains de la OIT, existe un incipiente interés en la puesta en marcha de iniciativas encaminadas a controlar y resolver los retos en materia de trabajo decente que afrontan los conductores y otros trabajadores partícipes de estos procesos.

Por: María Isabel Asturias | A&G Abogados y Gremial de Seguridad y Salud Ocupacional