El quinto principio

Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante su mensaje oficial alusivo al Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo, transmitió a toda la comunidad internacional una premisa interesante que ha sido una de las ideas propulsoras para la inclusión de la salud y seguridad como derecho fundamental. En su mensaje hace referencia a que la amenaza planteada por el COVID-19 se extendió más allá de contraer el virus en sí, haciendo mención de que algunas de las medidas tomadas para frenar la pandemia, han creado nuevos riesgos como el aumento en el estrés relacionado con el trabajo, la violencia y el acoso, así como el incremento de los problemas de salud mental, que a su vez, han sido detonadores para los accidentes ergonómicos, químicos y de otros tipos. En otras palabras, la pandemia del COVID-19 removió el velo que cubría muchos otros aspectos que no eran precisamente visibles como riesgos ocupacionales.

Durante numerosas reuniones y discusiones previo a la pandemia, los órganos técnicos de la OIT ya habían manifestado la necesidad de esta inclusión; sin embargo, el COVID-19 puso de manifiesto, de forma imperiosa, el carácter oportuno y crucial de reconocer las condiciones de trabajo seguras y saludables como uno de los principios fundamentales de la organización. Por ello, el consejo de administración de la OIT decidió inscribir en el orden del día de la 110ª reunión de la Conferencia Internacional (2022), el punto sobre la inclusión de las condiciones de trabajo seguras y saludables, mediante una enmienda al párrafo 2 de la Declaración de 1998, la cual se constituye, sin duda, como una declaración política histórica en la que se afirmaron los cuatro principios constitucionales fundamentales en materia de trabajo: libertad de asociación, libertad sindical y negociación colectiva; eliminación de todas las formas de trabajo forzoso; abolición del trabajo infantil; y la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.

La seguridad y salud en el trabajo ofrece importantes beneficios que van de la mano de un crecimiento económico inclusivo”.

Implicancias de la inclusión de la salud y seguridad en el trabajo como 5º principio

En primer lugar, la seguridad y salud en el trabajo se convierte en parte integrante del «pacto constitucional» entre la OIT y sus miembros, por lo que estos deberán, por el hecho de ser miembros, asumir el compromiso de su promoción, independientemente de que los convenios correspondientes hubieran sido ratificados. Por su parte, la OIT adquiere la responsabilidad de ayudar a sus miembros a fortalecer sus capacidades y a afrontar los retos a este respecto.

En segundo lugar, se reafirma la convicción de que la seguridad y salud en el trabajo ofrece importantes beneficios que van de la mano de un crecimiento económico inclusivo. Por último, esta inclusión implica que el Convenio 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores, y el Convenio 187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, deben ser considerados convenios fundamentales. Mucho hay que hablar al respecto, pero este suceso es una de las demostraciones más claras de la importancia que para todos representa una sólida y resiliente salud y seguridad en el trabajo.

Por: María Isabel Asturias | A&G y Gremial de Seguridad y Salud Ocupacional (SSO)