Hacia una política integral para combatir el comercio ilícito en Latino América y el Caribe

En 2021, el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) divulgó dos leyes fundamentales: la Ley de Extinción de Dominio y la Ley de Comercio Ilícito y Delincuencia Transnacional. Ya han aprobado otras, muy útiles, en nuestra coyuntura: la Ley Marco de Seguridad Ciudadana y la Ley Modelo para la Prevención y Combate de la Violencia, el Narcotráfico y el Terrorismo. Ecuador, por ejemplo, acaba de adoptar la Ley Anticontrabando, teniendo como base la del Parlatino, modelo que deberían seguir otros países latinoamericanos, retomando instrumentos valiosos de la iniciativa en materia de articulación interinstitucional, transparencia e integridad, sanciones administrativas y penales, cooperación internacional y comercio electrónico ilícito.

Colombia, por su parte, está en mora de actualizar la ley 1762 de 2015, Ley Anticontrabando, casi perfecta en su diseño, pero con dificultades en su desarrollo e implementación. La percepción contra el comercio ilícito, la falsificación y la adulteración de productos ha cambiado para bien, sin embargo, se requieren urgentes y mayores esfuerzos y recursos para reintegrar y formalizar a casi el 60% de familias del país que viven de la informalidad y del comercio ilegal, aunado a la necesidad de superar el engorroso sistema tributario y aduanero.

El fraude económico, resultado del contrabando, la falsificación y el comercio ilícito, le cuesta al mundo el 3% del Producto Interno Bruto (PIB), aproximadamente US$ 500 mil millones anuales. Solo en Colombia el costo asciende a US$ 6 mil millones y cada año se hacen ingentes esfuerzos entre las aduanas, policías y la empresa privada para combatirlo. En 2021, solo se efectuaron dos operaciones de impacto lideradas por INTERPOL, EUROPOL y AMERIPOL para contener el mercado global ilícito de medicamentos, productos agroindustriales y el fraude electrónico; sin embargo, pese a los esfuerzos de más de 72 países que participaron en estos procedimientos, Latinoamérica y el Caribe son muy débiles en materia de capacidad institucional.

Aruba y Panamá, por ejemplo, son la mayor puerta de ingreso de cigarrillos y licor de contrabando al Caribe y Latinoamérica. Grandes cargamentos desembarcan clandestinamente en la Costa Atlántica y, los que no logran ser decomisados, atraviesan la costa pacífica colombiana para alimentar el mercado ilegal interno en menor escala, y el de Ecuador que alcanza el 79%.

Según un artículo de El Observador, publicado el 27 de abril de 2022, “durante 2020, alrededor de 3,6 billones de cigarrillos ilegales se comerciaron en Centroamérica y el Caribe, que representan un 40% del mercado y una defraudación fiscal aproximadamente de USD$ 250 millones anuales”.

El fraude económico, resultado del contrabando, la falsificación y el comercio ilícito, le cuesta al mundo el 3% del Producto Interno Bruto (PIB)”.

De acuerdo con el Estudio de Mercado de Cigarrillos Ilegales, realizado por Nielsen en Panamá en el 2021, citado por el artículo de El Observador, “basado en una muestra aleatoria y representativa de 1.150 cajetillas recogidas en las principales ciudades del país, un 87,9 de cada 100 cigarrillos consumidos en Panamá son de contrabando”. Dicha situación representa un dramático y preocupante incremento frente a los últimos años, pues según este mismo estudio, “en 2016, el 60,8% de los cigarrillos que se consumían en las calles de Panamá eran ilegales, en 2018 la incidencia subió al 73,4% y en 2019 el estudio mostró que el 79,9% del mercado de cigarrillos en Panamá no pagaba impuestos”. Esto supone un incremento de 7,9 puntos porcentuales en dos años.

El caso de Guatemala es igualmente preocupante, ya que un estudio de mercado realizado por la firma Total Research Network en el último trimestre de 2021, dio a conocer que “la cifra que ingresó al país incrementó a 428 millones de unidades de cigarrillos ilegales (en 2013 se estimaron 76.9 millones de unidades de cigarrillos ilegales y en 2020 esta cifra llegó a casi 422 millones de unidades vendidas)”.

Por otra parte, el citado estudio menciona que, de la participación total de marcas ilegales, la manufactura coreana sobrepasa el 70% del consumo ilegal en Guatemala, por lo que representa aproximadamente 300 millones de unidades ilegales presentes en el país y el resto que suman aproximadamente 120 millones de unidades, son de dudosa procedencia. Asimismo, el estudio afirma que cada mes llegan a Guatemala, de manera ilícita, alrededor de 36 millones de unidades de cigarrillos a través del comercio ilegal.

En Costa Rica, 6,3 de cada 10 cigarrillos que se consumen son de contrabando y no cumplen la normativa en cuanto a pictogramas y advertencias establecidas por ley, a lo que se suma el fuerte impacto que tiene el comercio ilícito de estos productos en la defraudación fiscal. Se estima que anualmente la pérdida fiscal ronda los 38 billones de colones en un país que cuenta con un déficit fiscal de 8,1% del PIB. De acuerdo con un informe de la Policía de Control Fiscal, durante el primer semestre de 2021 se decomisaron un total de 13.712.842 cigarrillos y habanos.

El año pasado fue incautado en Guayaquil, Ecuador, un contenedor procedente de Panamá con casi 11 millones de cigarrillos de origen asiático y en Colombia, el último año incautaron la cifra récord de 600 millones de unidades de cigarrillos de contrabando. Asimismo, según la firma Nielsen, citada por el Portal E&N en 2021, “se incautaron más de 115 millones de cigarrillos (sticks) ilegales en Panamá, lo que representa un valor de venta en el mercado de más de US$ 17.2 millones y que supondría una pérdida de impuestos no percibidos para el Estado por más de US$ 8,6 millones”.

Combatir las mafias del comercio ilícito en todas sus modalidades con inteligencia, policía judicial, lavado de activos y extinción de dominio es clave”.

Las mafias siguen penetrando nuestras economías. No hay duda de que el cigarrillo y el alcohol son perjudiciales para la salud, pero más nocivo es consumir estos productos en el mercado ilegal, el mismo que financia y se vincula con múltiples formas del crimen organizado, dedicadas a perpetrar actos terroristas, secuestros, extorsiones, homicidios, trata de personas con múltiples fines, tráfico de armas y de fauna y flora silvestre, minería ilegal y narcotráfico.

Para mitigar el comercio ilícito en Latinoamérica, es fundamental intervenir la cadena de corrupción que han logrado incorporar las mafias del crimen en las instituciones públicas y privadas. También aplicar medidas de extinción de dominio a los funcionarios públicos condenados por corrupción y promover la cultura de la legalidad. En Colombia, por ejemplo, se creó el programa Zonas de Comercio Legal, en donde actúan todas las instituciones comprometidas con la lucha contra el comercio ilícito.

Combatir las mafias del comercio ilícito en todas sus modalidades con inteligencia, policía judicial, lavado de activos y extinción de dominio es clave, pero intervenir con fines preventivos y de formalización en las familias y sectores en riesgo para sacarlos de la informalidad laboral, constituye la llave maestra para erradicar el fenómeno del comercio ilícito en Latinoamérica.

Por: General (Ret.) Juan Carlos Buitrago Arias | Founder y CEO de StrategosBIP y autor del libro Los principios no se negocian


Periódico Digital Centroamérica y el Caribe. (2022). Más de 428 millones de cigarrillos que se consumen en Guatemala son ilegales. Recuperado el 5 de Julio de 2022 en: https://newsinamerica.com/pdcc/otrasnoticias/2022/mas-de-428-millones-de-cigarrillos-que-se-consumen-en-guatemala-son-ilegales/

El Observador. (2022). Contrabando de cigarrillos se expande por Centroamérica. Recuperado el 5 de Julio de 2022 en: https://observador.cr/contrabando-de-cigarrillos-se-expande-por-centroamerica/#:~:text=De%20acuerdo%20con%20un%20informe,fueron%20Puntarenas%20y%20San%20Jos%C3%A9.

Portal E&N. (2022). Panamá: 88 de cada 100 cigarrillos consumidos son de contrabando según estudio. Recuperado el 5 de Julio de 2022 en: https://www.estrategiaynegocios.net/centroamericaymundo/panama-88-de-cada-100-cigarrillos-consumidos-son-de-contrabando-segun-estudio-NM7934258