La industria ante la cultura financiera

El financiamiento y la industrialización van de la mano, desde la primera Revolución Industrial a finales del siglo XVIII. A medida que se expandía se dio una explosión por la demanda de más capital, sobre todo las demandas de infraestructura de las grandes fábricas o canales y vías férreas, ya que la mayoría de las empresas industriales necesitaban fondos para comenzar con fuerza.

Todo eso se sigue aplicando en la modernidad, en la economía globalizada. A nivel global, los servicios financieros continúan desempeñando un papel clave en la industrialización y en los servicios de apoyo que fomentan el desarrollo industrial. Asimismo, la inversión en el desarrollo de infraestructura es una herramienta clave para el desarrollo de los sectores manufactureros y la minería en particular.

Guatemala destaca por su solidez bancaria y estabilidad financiera, ranqueando 11 y 15 en el mundo, respectivamente, según el Foro Económico Mundial (FEM). Esto es importante resaltarlo por el rol que jugaron los sectores financieros de los países desarrollados en la Gran Recesión de 2008-2009, crisis en la que se señala el papel que jugó la cultura financiera imperante en aquel momento.

Deloitte explica los factores clave para reguladores de servicios financieros, tanto de conducta como prudenciales: la cultura, la responsabilidad individual, la remuneración y la gestión de riesgos. También señala que los controles formales de gobernanza no son, por sí mismos, suficientes para asegurar buenos resultados. Es importante que las mentalidades y las mejores prácticas culturales estén integradas en toda una organización. De no ser así a nivel operativo, la cultura de una empresa puede “derrotar su gobierno formal”.

La cultura financiera resulta crucial en el éxito o fracaso de la empresa”.

¿Qué entendemos por cultura financiera?

Según Kroeber y Kluckhon, la cultura consiste en patrones, explícitos e implícitos, de y para el comportamiento adquirido y transmitido. La cultura en su esencia consiste en ideas, históricamente derivadas y seleccionadas, y en sus valores asociados. La cultura no material comprende un conjunto de valores subjetivos, actitudes, creencias, orientaciones y suposiciones subyacentes que afectan la conducta de las personas. Estos aspectos culturales afectan la toma de decisiones empresariales porque las creencias y el conocimiento dañan la conducta.

Los empresarios a todos niveles siempre afrontarán decisiones financieras complejas, en forma de planes de ahorro, inversión y jubilación. La cultura financiera resulta crucial en el éxito o fracaso de la empresa. Particularmente con respecto a las MIPYMES, las decisiones financieras requieren de conocimientos financieros, comportamientos y actitudes que mejoren el rendimiento financiero y empresarial.

Algunas recomendaciones comunes para mejorar la cultura financiera son: capacitar a los gerentes no financieros en las mejores prácticas básicas, comunicar claramente los objetivos financieros e incentivar el desempeño financiero que debe formar la base de los sistemas de incentivos.

Otro aspecto importante es el de la inclusión financiera, la cual estimula el desarrollo. Sin embargo, no todos tienen el mismo acceso al sistema financiero, lo que resulta en menores oportunidades económicas. Para el Banco Mundial, la inclusión financiera significa que las personas y las empresas tienen acceso a productos y servicios financieros que satisfacen sus necesidades (transacciones, pagos, ahorros, créditos y seguros) entregados de manera responsable y sostenible.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), América Latina y el Caribe continúan rezagadas con respecto a otras regiones en términos de inclusión financiera. La inclusión financiera insuficiente se atribuye a debilidades institucionales que resultan en un alto costo de los servicios financieros, infraestructura inadecuada y un entorno regulatorio excesivamente restrictivo. El Banco Internacional de Desarrollo (BID) coincide con esta evaluación y señala que no se han reducido las brechas de inclusión financiera de América Latina en relación con los países de ingresos altos o con un grado de desarrollo similar.

En Guatemala, diferentes comunidades tienen distintos niveles de acceso al sistema financiero y diferentes prácticas financieras. La Superintendencia de Bancos (SIB) ha desarrollado la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) para ampliar y mejorar el acceso y uso de los productos y servicios financieros a todos los segmentos de la población.

Para dar una capacitación financiera efectiva, resulta imprescindible una plena comprensión de las diferencias culturales, incluidos los niveles de educación, el estado socioeconómico, las tradiciones y las áreas geográficas.

Cámara de Industria de Guatemala (CIG) es pionera en el sector privado en el eje de inclusión como parte de la cultura financiera, pues ofrece capacitaciones financieras dirigidas a las comunidades locales, como parte de su eje de inclusión económica.

Cámara de Industria de Guatemala (CIG) es pionera en el sector privado en el eje de inclusión como parte de la cultura financiera”.

Andrea Monzón, Gerente de Relaciones Interinstitucionales de CIG explica que “a través del programa Guatemala Emprende, en alianza con Multiverse, se brinda capacitación financiera a emprendedores, micro, pequeñas y medianas empresas” y que en mayo iniciará al programa Inhatcher de 14 semanas a través del cual se brindará a los emprendedores, herramientas prácticas y asesoría para mejorar la gestión de su negocio a nivel empresarial y financiero.

Si se replican los esfuerzos de CIG en materia de inclusión financiera y cultura financiera general, las mejores prácticas financieras se extenderán por el país, en beneficio del desarrollo nacional. El resultado sería: mayores oportunidades económicas, más empleo y más desarrollo.

Por: Dr. Nicholas Virzi | Director de Análisis Estratégico (DAE) de Cámara de Industria de Guatemala (CIG)