Comercio ilícito: un buffet de enfermedades

¿Te quieres arriesgar?

Desde la Comisión de Defensa del Comercio Formal (CODECOF) hemos sido constantes en alertar a la población sobre los riesgos sanitarios que se pueden correr por una mala trazabilidad de productos por ser origen del contrabando. Nos referimos a esa medida de los posibles y altos perjuicios que conlleva para la salud derivado del consumo de productos manipulados o que traen enfermedades desde su origen, difíciles de controlar.

Trabajamos en propiciar acciones para prevenir y contrarrestar los efectos negativos que el contrabando de aves, huevos, cerdos y alimentos procesados que no cuentan con un respaldo en su cadena de valor, generan para la salud y economía del país.

La avicultura guatemalteca es una actividad de gran impacto social y económico que constituye una fuente importante de nutrición para la población y que genera una cantidad significativa de empleos: 30 mil directos, 300 mil indirectos y 15 mil distribuidores.

El comercio ilícito representa una desventaja comercial para los productores nacionales, que además de invertir en vacunas para prevenir el ingreso de enfermedades, pagan todos los impuestos y trabajan sin subsidios ni ventajas económicas. Aparte de las significativas pérdidas que el fisco tiene por la evasión de los impuestos correspondientes, el contrabando de aves y productos avícolas representa un alto riesgo para la avicultura guatemalteca, pues conlleva el peligro latente del ingreso de enfermedades aviares.

Otro sector que se ve gravemente afectado es el porcino, la crianza y la producción de genética para el consumo de carne de cerdo en el país. La ganadería porcina es una actividad económica de gran valor para que apoya a todos los productores guatemaltecos de cualquier nivel socio económico en la mejora continua de la producción, manejo, comercialización e industrialización de los productos porcinos, y promueve el desarrollo nutricional de la niñez guatemalteca de zonas rurales, brindándoles proteína 100% saludable.

El contrabando en este sector afecta el comercio formal porcícola, ya que propicia la caída en los precios del mercado e incluso ha logrado que muchos porcicultores abandonen esta actividad por los precios desleales que se encuentran en el mercado. Como consecuencia de este delito, uno de los temas que más preocupa al sector es el posible ingreso de enfermedades transfronterizas a la piara nacional. Se trata de enfermedades que actualmente mantiene una alerta para controlar y evitar su ingreso al país y que ponen en riego el patrimonio de los porcicultores locales, quienes invierten en la producción de productos de calidad y seguros para su consumo.

El contrabando de estos sectores genera un impacto negativo. Es latente la amenaza económica, puesto que el aumento continuo e incontrolable en el ingreso ilegal de aves, productos avícolas y cerdos con precios irreales, afectan la competitividad de la producción nacional. Asimismo, existe una amenaza social que genera mortalidad en animales de traspatio, generando desempleo y pobreza principalmente en el área rural, así como violencia en las localidades fronterizas. También hay una amenaza sanitaria, ya que hay peligro para la salud pública por la ingestión de productos de contrabando sin ningún control oficial.

Fomentemos el consumo de productos legales. Detrás de cada uno hay una industria comprometida con brindar un servicio de calidad para el país.

Por: Muriel Ramírez | Coordinadora Técnica – Ejecutiva Comisión de Defensa del Comercio Formal de CIG