GuateÍntegraOpiniónÉtica y gobierno corporativo

Un filósofo señaló: “El siglo XXI tendrá que ser el siglo de la ética o no habrá siglo XXII”. Esta idea manifiesta la preocupación por el proceso de cambio vertiginoso que se presenta en diversos ámbitos y lleva a reflexionar sobre la responsabilidad social de la empresa. ¿Debe ésta únicamente preocuparse por maximizar utilidades? ¿Debe vigilar que su operación ocasione afectaciones mínimas a terceros? ¿Debe tomar un rol proactivo y encabezar un esfuerzo de fortalecimiento social?

Estos cuestionamientos pueden ser abordados desde la ética, la cual estudia la conducta humana a partir de criterios establecidos en la sociedad y nos auxilia en la toma de decisiones, al establecer parámetros o umbrales que definen lo que puede ser considerado correcto.

La crisis financiera de 2008 marca un parteaguas en materia de gobierno corporativo, del cual ha resultado un consenso internacional alrededor de grandes temas que preocupan a la humanidad. Son problemas derivados de la globalización, el desarrollo económico, el medio ambiente, la ciencia, la tecnología y las prácticas de negocios, en los que subyace un cuestionamiento ético.

La discusión reciente refleja un descontento por la carencia de oportunidades. La sociedad demanda un comportamiento sensible y solidario.

El comportamiento ético y la implementación de los principios del gobierno corporativo permitirán construir organizaciones duraderas”.

En el gobierno corporativo se reconoce un cambio de valores que modificará el entorno en el que se desenvuelven las empresas. Por ejemplo, entre los consumidores hay tendencias que marcarán el consumo durante los próximos años. Los consumidores demandarán conectividad, una reinvención del proceso de compra y mayores posibilidades de experimentación, pero también buscarán opciones de vida saludable y, sobre todo, pondrán atención en la vida ética y el respeto a los valores morales por parte de las organizaciones empresariales.

Los consumidores, cada vez más, tomarán decisiones de compra enmarcadas por el deseo de proteger el ambiente, de mejorar la sustentabilidad y procurar el bienestar animal. Optarán por aquellas empresas que desarrollen prácticas productivas y laborales congruentes con el bienestar de los trabajadores y con la mejora de las comunidades.

Las empresas que implementen principios éticos en sus operaciones obtendrán ventajas, pues podrán lograr una identificación de los consumidores con sus valores, lo cual mejorará la imagen de la organización y acrecentará la confianza de los consumidores. También podrán mejorar la productividad, al contar con personal motivado. Una empresa gestionada éticamente también es capaz de atraer inversionistas que se sentirán protegidos. La organización gestionará mejor sus riesgos y evitará incurrir en violaciones a la normatividad que puedan ponerla en riesgo. En suma, el comportamiento ético y la implementación de los principios del gobierno corporativo permitirán construir organizaciones duraderas.

Por: Francisco Javier Núñez Melgoza | Socio director de Ockham Economic Consulting y Presidente del Consejo Consultivo del Instituto para la Competitividad Económica

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