Sectores de la industriaEl café guatemalteco: su productividad y competitividad

El producto es importante, tanto por la parte económica como cultural.

Colaboración especial: Fabián Juárez Padilla
Departamento de Investigación y Consultoría Económica
Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES)
fjuarez@asies.org.gt

El café es uno de los productos que más caracterizan la identidad productiva del país desde hace años. Esta se puede trazar desde 1859, momento en que se realizó la primera exportación del producto. No obstante, desde sus inicios, Guatemala ha perdido competitividad y ha reducido su participación en el mercado mundial.

En los últimos 30 años, Guatemala llegó a producir 4.6% de la producción mundial (cuarto mayor productor); no obstante, impulsado por los bajos precios causados por la sobreproducción de algunos países y la disminución de los rendimientos por enfermedades de los cultivos como la roya, muchos grandes productores optaron por dejar el negocio a finales de los años 90; lo cual dejó al país con 2.3% de la producción mundial en la cosecha 2018/2019. Con esto bajó de posición al decimoprimer productor de los países exportadores.

La producción de café ha presentado numerosos desafíos a nivel mundial. Entre los más importantes está la tendencia de caída de precios del cultivo, que en 1993 a 2003 ocasionó que muchos abandonaran su producción. La tendencia de los últimos años también muestra un deterioro en los precios en todos los tipos de café, ante una expectativa sobreproducción de Brasil y Vietnam. (que en conjunto producen el 55% de los países exportadores).

Adicional a esto, el cambio climático ha ocasionado cambios de temperatura en ciertas regiones, obligando a los productores a buscar zonas de cultivo más altas y frías; y ciertas plagas y enfermedades (como el caso de la roya que causó altas mermas en la producción regional) presentan un serio desafío para los productores de café que han visto disminuida su rentabilidad.

La solución a los problemas previamente mencionados en países con un poder de mercado bajo (como es el caso de Guatemala) debe ser la búsqueda de nuevos nichos de mercado y el aumento de la productividad.

Existen mercados de demanda emergente que han abierto oportunidades para los productores guatemaltecos, especialmente aquellos que cultivan café diferenciado. Destaca el caso del mercado asiático, en los que podemos dividir a aquellos con los que ya mantenemos relaciones comerciales significativas (Japón y Corea del Sur) y los mercados potenciales (como el caso de China).

Si bien el mercado asiático de Vietnam e Indonesia, produce café, en su mayoría del tipo robusta, no compite con los mercados de café diferenciado.

China, siendo la segunda economía del mundo con el crecimiento más acelerado de las últimas décadas, podría ser un campo de oportunidad para el café guatemalteco. El consumo de café per cápita en este país ha aumentado en los últimos años. Un estudio elaborado por la ICO (2015) compara esta tendencia con lo que pasó en Japón hace 50 años, que hoy es el cuarto consumidor de café en el mundo.

En cuanto al aumento de la productividad, esta puede lograrse de muchas formas. La primera es aumentando los precios de venta a través de la búsqueda de nichos de mercados que paguen un mejor precio, el posicionamiento de la marca del café guatemalteco, y agregarle valor al café más allá del trillado y lavado (aumentando los márgenes de ganancia).

Los costos de la producción de café en Guatemala se desglosan en 70% mano de obra y 30% insumos, de acuerdo con la Asociación Nacional del Café (Anacafé); esto evidencia que la producción en el país es intensiva en mano de obra.

Países como Brasil y Vietnam logran una productividad alta en el proceso de producción debido a la utilización de maquinaria que disminuye fuertemente los costos de personal. No obstante, en nuestro país, la geografía, el tipo de café que se produce y la falta de capital de inversión, han dificultado esta transición. La inversión en investigación y desarrollo en nuevas tecnologías de recolección debe ser clave para lograr este cambio (tal como lo hace Colombia). La buena utilización de los insumos y buenas prácticas de cultivo también deben ser aprovechadas para mantener la optima rentabilidad por hectárea cosechada.

Por último, la utilización de los subproductos también presenta una oportunidad para el aumento de la productividad. 56% del fruto de café constituye como subproducto y es en muchas ocasiones desechado. Esto crea problemas de contaminación, pero también de oportunidad; ya que investigaciones han encontrado potencial en la utilización de estos para otros productos, los cuales generan más empleos (si se procesan en el país) y les brindan ingresos adicionales a los productores.

Al igual que en muchas otras industrias, Guatemala tardó en dar el salto a la actualización e innovación, lo cual rezagó mucho nuestra competitividad. El café guatemalteco ha sido catalogado como de los mejores del mundo, pero esto no es suficiente para convertir rentable a la Industria. Proyectos e inversiones enfocadas en aprovechar las oportunidades de mejora nos posicionaría de nuevo dentro de los mayores productores, y ayudaría a generar mejores ingresos para las miles de familias que dependen del cultivo para su subsistencia.

El presente artículo está basado en el documento: El café guatemalteco: un enfoque en el mercado mundial y su productividad. Cierta información ha sido actualizada para reflejar algunas cifras más recientes.

El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; cada artículo es responsabilidad de sus autores.

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