Es un proceso continuo de mejoramiento, donde el liderazgo y el compromiso son claves como parte integral de las actividades.

En la actualidad hemos escuchado en muchos foros el término cultura de Salud y Seguridad Ocupacional, cuando hablamos de este tema debemos remontamos al accidente de Chernobyl, a partir de donde se conoció el concepto cultura de seguridad o safety culture en el informe del Organismo Internacional de Energía Atómica  (IAEA) publicado por primera vez en 1986. Este expuso que una de las causas del accidente fue la carencia de dicha cultura en la organización de la planta nuclear.

Pero… ¿qué significa cultura?  proviene del latín cultus, que a su vez deriva de la voz colere, que tiene gran cantidad de significados como habitar, cultivar, proteger, entre otros. En tanto, cultura son los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo. Algunos etólogos han hablado de cultura para referirse a costumbres, actividades o comportamientos transmitidos de una generación a otra.

Cuando nos adentramos a una cultura de Salud y Seguridad Ocupacional (SSO) en una organización, estamos hablando de  valores individuales y grupales, actitudes, percepciones, competencias y modelos de comportamiento que determinan el compromiso, el estilo y la capacidad de la gestión de la Salud y Seguridad Ocupacional.

Una cultura de SSO debe de comenzar con el compromiso de la alta dirección para que pueda permear en cada uno de los miembros de la empresa.  Y cada miembro debe de sentirse responsable por los temas de este ámbito y debe de perseguirla a diario. Esta debe ser fuerte y positiva, ir más allá de detener actos y reportar condiciones inseguras, debe ser un valor en todas las operaciones de una compañía, en todo momento y en cada persona. Es decir que es un proceso continuo de mejoramiento, donde el liderazgo y el compromiso de los empleados son valores clave como una parte integral de sus actividades.

Y ese liderazgo y compromiso debe ser visible para cada miembro de la organización, no es solamente decir “hagan” sino “hagamos”. Y es que toda cultura de SSO no solamente comienza con el compromiso de la alta dirección sino con el liderazgo, ya que este mueve la cultura, lo que a su vez mueve el comportamiento.

Simon Sinek, escritor y motivador inglés, conocido por su concepto de El círculo dorado, decía «El liderazgo no se trata de estar al mando, se trata de cuidar a las personas a tu cargo”, pues cada líder debe tener una preocupación genuina por cada miembro de su equipo.

Existen varias características claves para el liderazgo en SSO que pueden influenciar a generar una cultura de Salud y  Seguridad Ocupacional. Dentro de estas características están:

  • La credibilidad: Albert Einstein dijo “el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, es la única” y todo líder debe modelar con el ejemplo cada comportamiento deseado en este tema. De nada sirve decir que el tema de SSO es importante, si para las temporadas altas lo relegamos por cumplir con las metas de ventas, producción y otras. Es importante hacer ver que la credibilidad se gana con el tiempo pero se pierde con una acción.
  • La orientación hacia los resultados: No es un tema más, debe ser parte de sus actividades, desde la planificación de un negocio y la toma de decisiones, hasta la revisión en sus sesiones de resultados.
  • La visión: cada líder debe tener claridad hacia dónde quiere llegar y en donde está, para generar un plan de acción consistente con la realidad. La transformación de la visión a una realidad es posible a través de un liderazgo genuino
  • Colaboración: los líderes incentivan la participación activa de los miembros de sus equipos en la resolución de asuntos de SSO, obteniendo mejores resultados. Un líder no excluye a sus colaboradores sino los vuelve participativos en la toma de decisiones en torno a este ámbito.
  • Retroalimentación y reconocimiento: estos deben hacerse de manera rápida, certera y positiva para incentivar las conductas seguras y que se sigan repitiendo. No se debe actuar de manera permisible hacia aquellas conductas inseguras que pueden poner en riesgo el bienestar del trabajador y sus compañeros.

En toda cultura de SSO se deben generar políticas, normas y procedimientos claros para el actuar de cada miembro inmerso. Estas deben ser comunicadas, e incentivar en cada uno, el compromiso de ser responsable de cumplirlas y velar por su estricto acatamiento.

Cierro este artículo con una frase famosa de Nelson Mandela “Todo parece imposible hasta que se hace” y muchas veces, en las organizaciones se ve imposible generar una cultura de SSO pero todo depende de querer hacerlo con liderazgo, esfuerzo y tiempo, ingredientes claves en este ámbito.

Colaboración especial:

Jaime Gómez

Gerente de Seguridad Industrial / Progreso

jgomez@cempro.com

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