Coca-Cola FEMSA: El agua puede tener una segunda vida

Comunicación CIGoctubre 2026

La industria embotelladora depende del agua para producción, limpieza y servicios auxiliares. Durante años, la planta de Coca-Cola FEMSA en Guatemala trató eficientemente sus aguas residuales a través de la PTARI, cumpliendo la normativa ambiental. Sin embargo, el efluente tratado aún se descargaba al drenaje municipal sin generar valor para la operación.

El diagnóstico fue claro: el mayor potencial de mejora no estaba en incrementar la capacidad de tratamiento, sino en maximizar el valor del agua ya tratada. Una parte importante del consumo correspondía a servicios auxiliares —calderas, condensadores y sistemas de enfriamiento—, donde era técnicamente viable sustituir agua de pozo por agua residual tratada de alta calidad.

Así nació el proyecto que obtuvo el primer lugar en el Premio Industrias Sostenibles: un sistema terciario de recuperación y reúso que transforma el efluente en una fuente alternativa de abastecimiento. La solución integra ultrafiltración (UF) y ósmosis inversa (RO), con dosificación química y sistema CIP, para producir agua de alta calidad destinada a servicios auxiliares.

Los resultados son medibles. El Water Use Ratio (WUR) pasó de 2.20 litros de agua por litro de bebida en 2017 a 1.30 en 2026, una mejora del 40.9% en eficiencia hídrica. El sistema tiene una capacidad instalada de 120 m³/día y recupera 80 m³/día de agua, equivalentes a 29,200 m³ al año —29.2 millones de litros—. Esto representa una reducción del 100% en el uso de agua fresca en servicios auxiliares y una disminución de 85 m³/día de efluente descargado al drenaje municipal.

El proyecto se apoya en cinco pilares: gestión integral del recurso hídrico, economía circular, producción más limpia, mejora continua (PHVA) y monitoreo en línea de variables clave como caudal, presión, conductividad y pH. La operación se mantiene estable, sin paradas continuas, y cumple con el Acuerdo Gubernativo 236-2006, verificado mediante laboratorios externos.

Más allá de los indicadores, el sistema representa un cambio de modelo: pasar de un esquema lineal —captar, utilizar, tratar, descargar— a uno circular, donde el agua se capta, utiliza, trata, recupera y reutiliza. Para la industria guatemalteca, el mensaje es directo: la resiliencia hídrica no solo reduce costos y riesgos operativos, sino que puede convertirse en una ventaja competitiva.

Sentados: Milvian Betz (I), especialista en Agua y Energía, y Marco Ávila, director de Cadena de Suministro. De pie: Mildred Gálvez (I), analista de Jarabes y Tratamiento de Aguas; Vinicio Chávez, jefe de Producción, y Eliett Pérez, supervisora en Jarabes y Tratamiento de Aguas, de Coca-Cola FEMSA.

Por Mario Cordero | Coordinador de Contenido Editorial de CIG

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