2023: presiones iniciales a la economía

Está ampliamente aceptado que el 2023 será un año con un desaceleramiento económico y comercial considerable. En enero de 2023 ya se preveía un crecimiento mundial de aproximadamente 2.9%, cinco puntos porcentuales menos de lo que se pronosticaba en 2022. Esta previsión se debe a las alzas generalizadas de tasas de interés e inflación en la mayoría de países. Sin embargo, se pronostica una recuperación de un 3.1% en 2024. Todavía no se llegaría al promedio pre COVID-19 de crecimiento mundial del 3.8% (2000-2019).

Uno de los principales indicadores que se debe evaluar para prever cómo se comportará la economía mundial es la recuperación de China”.

Uno de los principales indicadores que se debe evaluar para prever cómo se comportará la economía mundial es la recuperación de China. Se espera que la misma sea el principal factor que contribuya a la recuperación económica mundial que se prevé para 2024, posterior a la relajación de la política de cero tolerancia de COVID-19. Atado a esta recuperación, se espera también que surjan nuevos desafíos, problemas y atrasos en la cadena logística. Hay que esperar para ver si China logra superar estos retos. También se tiene que tener en la mira cómo evoluciona el conflicto entre Rusia y Ucrania, el cual no solo tiene consecuencias diplomáticas y geopolíticas, sino que también económicas. La fragmentación geopolítica que la prolongación de este conflicto puede causar es preocupante, ya que alteraría permanentemente la estructura comercial de continentes como Europa.

Otra presión importante desde principios de año es la presión en la cadena logística, la cual ha estado disminuyendo desde el 2022 y se espera que se mantenga estable. Este relajamiento se atribuye principalmente a la disminución de la demanda. Se espera que la demanda se comience a equilibrar durante el año, ya que la oferta de productos se proyecta que suba este año, derivado de la caída de los precios de transporte.

La principal meta de todos los países en este momento es mantener baja la inflación y estabilizar sus precios. Esto llevará a muchos bancos centrales a apretar sus políticas financieras, siguiendo la tendencia del Sistema de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés), que se espera que siga subiendo su tasa. Guatemala sigue subiendo su tasa líder, siguiendo la tendencia internacional, más no al ritmo que lo han hecho países como Estados Unidos. Esto debido a que la inflación de Guatemala es, en gran parte, importada.

Una de las prioridades mundiales en 2023 es fortalecer la cadena de suministros. Se deben fortalecer los puertos y sistemas de registro aduaneros, optimizar las rutas de comercio y crear nuevos acuerdos que mantengan la presión logística baja y la demanda alta.

Guatemala debe aprovechar sus ventajas actuales y enfocarse en sus oportunidades”.

Uno de los factores que también se espera que contribuyan a la recuperación económica mundial es el exceso en los ahorros que se tiene en las economías avanzadas. Por el momento, la tendencia a ahorrar se mantiene desde la desaceleración económica en 2020. En un futuro se espera que esto cambie y se vea un aumento al consumo en áreas como la inmobiliaria y turismo, ya que son actividades de consumo muy correlacionadas al ahorro.

El 2023 será un año lleno de retos para el mundo. Una amenaza latente de recesión sigue volviendo más pesimistas las proyecciones económicas. Se tiene todavía incertidumbre sobre el futuro, aumentando la aversión al riesgo de los inversionistas. Guatemala debe aprovechar sus ventajas actuales y enfocarse en sus oportunidades para seguir siendo resiliente como históricamente lo ha sido. Se puede esperar un año de ajustes en el mercado muy abruptos y hay que estar preparados como país, empresa e individuo para no ser parte de la mayoría afectada.

Por: Christian Schieber | Analista económico de la Dirección de Análisis Estratégico de Cámara de Industria de Guatemala (CIG)