I&N EspecialesLa leche y los productos lácteos, una oportunidad

Vivimos en un mundo globalizado. La pandemia del COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania han golpeado las economías globales, y Guatemala no es la excepción. Son múltiples los sectores afectados, en el caso de la leche y los productos lácteos destaca la escasez y el aumento de los costos de las materias primas para producción primaria. Ese es el caso del costo de los concentrados para alimentación animal y mucho otros, mientras que, para la industrialización, son los precios de los commodities y el elevado costo de los fletes marítimos.

Esta situación vuelve a posicionar la necesidad de fortalecer las cadenas productivas locales, especialmente las cadenas de producción de alimentos como una estrategia de seguridad alimentaria. En otras palabras, disponer de alimentos para la población local. Estas estrategias aplicadas a la cadena láctea tienen grandes beneficios para el país. Guatemala tiene una gran oportunidad de desarrollo a través del fomento de la producción de productos lácteos, ya que aumenta la oferta de productos con un impacto positivo en la nutrición y genera mayores oportunidades laborales.

En la actualidad, el consumo de leche en Guatemala es de 55 litros per cápita, siendo de los más bajos de Latinoamérica y cubriendo aproximadamente solo un tercio de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual recomienda 160 litros per cápita, que se traduce en dos o tres porciones de productos lácteos al día.

Actualmente se producen 1 millón 400 mil litros diarios de leche en Guatemala, lo que equivale a una producción anual de 511 millones de litros de leche, producidos en 14 mil fincas lecheras (especializadas y de doble propósito), de las cuales, 3 mil 500 entregan su leche a la industria formal. Además, está creciendo la producción de leche de búfala y de cabra, en donde se generan 14 mil empleos directos y 56 mil indirectos.

Guatemala tiene una gran oportunidad de desarrollo a través del fomento de la producción de productos lácteos”.

Una estrategia de fomento del consumo de la leche y productos lácteos, como un vaso de leche escolar o inclusión de productos lácteos en los menús de alimentación escolar, podrían al menos duplicar la generación de empleos y acercarnos a las recomendaciones de consumo per cápita. Es importante señalar que la leche y los productos lácteos han sido parte de la estrategia de combate a la desnutrición en Latinoamérica y el mundo, por ser uno de los alimentos mejor balanceados con los macro y micronutrientes para el desarrollo del ser humano.

Para ello se han desarrollado políticas públicas de programas de alimentación con inclusión de productos lácteos que han llevado productos de alta calidad nutricional a la población más vulnerable desde el punto de vista nutricional. Esto lleva consigo un aumento de la demanda que reactiva la cadena de valor de la industria láctea nacional, generando mayor demanda de leche fresca en finca, de servicios asociados y, por ende, mayor generación de trabajo, especialmente en las áreas rurales del país, que son las más susceptibles a la migración.

La cadena productiva de la leche y productos lácteos incluye productores, trabajadores de finca, ordeñadores, acopiadores, trasportistas, procesadores, comercializadores y los prestadores de servicios de genética, alimentación animal, sanidad animal (zootecnistas y médicos veterinarios), proveedores de materias primas y suministros para la industria, entre otros.

Vale la pena señalar que en los últimos años se han realizado importantes inversiones en la industria láctea guatemalteca, lo que responde a una mayor exigencia del consumidor por variedad de productos de alta calidad, lo que ha llevado a industrias lácteas nacionales a explorar mercados centroamericanos. Ejemplo de ello es la misión comercial a El Salvador organizada por Cámara de Industria de Guatemala (CIG), en donde empresas lácteas nacionales participaron con interesantes resultados con miras a exportar.

Es fundamental el realizar un esfuerzo en conjunto con las autoridades sanitarias para fomentar la legalización de las plantas lácteas informales».

Un desafío a abordar es la informalidad. Durante agosto del presente año, en Suchitepéquez se generaron intoxicaciones por consumo de productos lácteos producidos y comercializados en la informalidad, una situación grave, ya que no hay controles por parte de las autoridades sanitarias de la calidad e inocuidad de los productos elaborados en la informalidad.

Es fundamental realizar un esfuerzo en conjunto con las autoridades sanitarias para fomentar la legalización de las plantas lácteas informales. Aún hay mucho trabajo por desarrollar que traerá beneficios para los consumidores, la cadena láctea y para Guatemala.

Por: Wilfredo Fernández | Director Ejecutivo de la Gremial de Lácteos y Derivados

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