El courier y la pandemia 2020

Se han incrementado las ofertas de distribución local, actores importantes para que muchas personas reciban sus productos en tiempo y en buenas condiciones, con un costo razonable.

En marzo, me pidieron que escribiera un artículo acerca del comercio electrónico; Guatemala llevaba una semana de que las autoridades habían decretado el cierre de nuestra economía. Recuerdo que en ese momento pensé que era el gran momento del courier y las compras online, porque sin duda la situación iba a obligar a los consumidores a utilizar este mecanismo de compra y logística. En definitiva, estaba en lo cierto.

En primer lugar, tenemos el servicio de courier tradicional, aquel que su naturaleza ha sido ofrecer servicios exprés o especiales de entrega urgente. Este sistema logístico ha sido de suma importancia durante 2020, siendo muy utilizado para importar o exportar aquellos bienes o insumos transportados desde diferentes orígenes a diferentes destinos.  Principalmente cuando fue necesario la movilización de productos de extrema necesidad como medicinas, mascarillas, equipo médico y otros que han tenido una demanda importante. Incluso, hemos visto aviones de pasajeros que se tuvieron que equipar para transportar dichos productos.

En el caso de las compras en línea, ha sido impactante ver el volumen de paquetería tipo courier que desde mayo se incrementó en porcentajes equivalentes a temporadas de consumo alto como las compras navideñas. Este fenómeno, principalmente se debió al cierre de los centros comerciales y tiendas por departamentos, así como la capacidad de pago de los consumidores que frecuentan estos lugares.

Algo que he podido observar durante estos meses, es el comportamiento o hábitos de consumo de aquellos compradores con poder adquisitivo, que aprovecharon el tiempo de estar en sus casas para buscar productos, que creían necesitar o bien querían obtener, en tiendas digitales internacionales o locales.

No obstante, ha sido interesante cómo los comercios locales han buscado la forma de sustituir el cierre de sus puertas y la necesidad de utilizar la tecnología para ofrecer sus productos; pero es evidente que la mayoría de estos negocios no estaban preparados para implementar plataformas de compras por Internet, lo que definitivamente les ha afectado en sus ventas.

Durante casi seis meses, donde nuestra economía ha regresado poco a poco a la normalidad, si de algo estoy seguro es que se han generado nuevas formas de comprar, tanto locales como internacionales, y el que seguramente aprovechó esta situación y seguirá creciendo, porque generó muchos nuevos compradores, es el e-commerce.

Lento pero seguro

La pandemia de la COVID-19, vino a darle un importante auge a las compras por Internet, que a mi criterio y por lo que había observado durante los últimos 36 meses, habían entrado en una recesión; tiempo en el cual estas dejaron de crecer, ya que hasta 2015 el e-commerce en Guatemala venía ascendiendo en dos dígitos porcentuales año con año, situación que cambió a partir de 2016, y hasta 2019 el crecimiento anual no superó el 8%.

Me atrevería a decir, que hemos entrado al tercer ciclo de las compras por la red, desde 1998, que fue un primer período y cuando estas empezaron en Guatemala. Luego el segundo ciclo en 2009, cuando hubo una evolución importante, que para 2015 se había triplicado.

Los elementos que utilizo de respaldo a mis aportaciones, son considerados en base a que durante los seis años de auge no se habían registrado tantos nuevos compradores como en estos últimos meses y que seguramente se quedarán, porque ya entendieron que comprar por Internet no es cuestión de precio, sino de estilo de vida.

También creo, que el comercio electrónico local, durante esta pandemia, ha tenido la gran oportunidad de desarrollar plataformas o páginas de compras, que han cerrado brecha con empresas extranjeras. La facilidad y buen diseño de sus portales convencerán a muchos consumidores.

Retomando la logística courier, se han incrementado las ofertas de distribución local, siendo actores importantes para que muchas personas que

no podían o no querían salir de sus casas, recibieran sus productos en tiempo y en buenas condiciones, con un costo razonable.

Algo muy importante y que apoyó al desarrollo del cibercomercio guatemalteco y la logística, fue que los medios de pago se facilitaron a través de tarjetas de crédito. Esto, seguramente, seguirá mejorando y ofreciendo la facilidad para conservar clientes.

En fin, al igual que el comercio en general, a raíz de la COVID-19, el courier evolucionó a lo que no se tenía pensado en enero 2020, cuando se pusieron en marcha los planes de negocios para este año.  Pero en el caso de esta Industria, fue para bien, por lo que veremos a empresas de dedicadas a este eslabón, locales o extranjeras, incrementar el valor de sus acciones, con mayor participación en el comercio de consumo, clientes más satisfechos y acortando distancias de este mercado global.

Colaboración especial:
Jorge F. Gómez C. / presidente
Gremial Logística de Guatemala
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