Guatemala ante el nuevo esquema arancelario de Estados Unidos

Durante las últimas dos décadas, el DR-CAFTA ha sido un pilar fundamental de la relación económica entre Guatemala y EEUU. Más allá del acceso preferencial al mercado estadounidense, el tratado permitió avances significativos en la armonización de procesos aduaneros, estándares de etiquetado y mecanismos para identificar barreras no arancelarias. Sin embargo, el contexto económico internacional ha cambiado sustancialmente.

La actual administración estadounidense ha adoptado una estrategia comercial orientada a fortalecer la producción nacional y reducir dependencias estratégicas de países considerados competidores geopolíticos, particularmente China. Como parte de esta política, diversos productos provenientes de Guatemala enfrentan actualmente un incremento arancelario del 10%.

Este nuevo entorno representa un desafío, pero también una oportunidad.

“Ningún otro país latinoamericano mantiene simultáneamente el reconocimiento diplomático de Taiwán, una sólida cooperación con Estados Unidos y una posición consistente en diversos temas estratégicos de política internacional.”

Guatemala debe continuar negociando con EEUU para lograr exenciones o tratamientos preferenciales que reconozcan la estrecha relación bilateral existente. Ningún otro país latinoamericano mantiene simultáneamente el reconocimiento diplomático de Taiwán, una sólida cooperación con EEUU y una posición consistente en diversos temas estratégicos de política internacional. Esa alineación geopolítica constituye un activo que Guatemala puede utilizar para fortalecer su posición dentro de la estrategia estadounidense de nearshoring.

La relocalización de cadenas de suministro hacia países aliados y geográficamente cercanos responde a una lógica fundamentalmente política y de seguridad económica. EEUU busca reducir riesgos asociados a la concentración productiva en Asia y acercar procesos industriales críticos a su territorio o al de socios confiables. Guatemala se encuentra bien posicionada para beneficiarse de esta tendencia.

“Cuando el capital guatemalteco expande operaciones y apuesta por el país, transmite una poderosa señal de confianza al resto del mundo.”

Guatemala posee ventajas importantes. Representa aproximadamente el 28% del valor agregado industrial y el 34% del valor agregado manufacturero del Istmo. Cuenta con experiencia exportadora, cercanía geográfica con el mercado norteamericano, acceso simultáneo a puertos en el Atlántico y el Pacífico y una población relativamente joven que puede incorporarse a nuevas actividades productivas.

Sin embargo, la principal barrera para atraer más inversión continúa siendo la burocracia. Los inversionistas buscan reglas claras, tiempos previsibles y costos razonables para establecer o expandir operaciones. Cuando los trámites se vuelven excesivos, la inversión simplemente se desplaza hacia otros países.

Los datos recientes ilustran esta realidad. Aunque la inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos mostró una recuperación importante durante 2025 (US$325.3 millones), el acumulado de inversión estadounidense durante 2023-2025 (US$675.4 millones) continúa siendo significativamente inferior al registrado entre 2014 y 2016 (US%1,030 millones). Esto evidencia que Guatemala todavía enfrenta obstáculos estructurales que limitan su capacidad para atraer capital productivo.

Entre las reformas prioritarias necesarias destacan la modernización regulatoria, la reducción de trámites administrativos, el fortalecimiento de la certeza jurídica, la inversión en infraestructura y la creación de incentivos que promuevan la industrialización fuera del área metropolitana. La competitividad nacional depende tanto de la inversión privada como de la pública.

La competencia regional también exige una estrategia clara. México posee una escala industrial difícil de igualar, mientras que República Dominicana ha logrado desarrollar una participación industrial más elevada dentro de su economía. No obstante, Guatemala ya exhibe una base manufacturera comparable a la dominicana en términos absolutos y cuenta con espacio considerable para cerrar brechas mediante mejoras en logística, infraestructura, capacitación laboral y productividad.

Asimismo, resulta pertinente explorar mecanismos innovadores para atraer inversión. Las zonas económicas especiales han demostrado resultados positivos en múltiples jurisdicciones alrededor del mundo al ofrecer marcos regulatorios más competitivos y flexibles. Complementadas con reformas nacionales orientadas a mejorar el clima de negocios, estas iniciativas podrían acelerar la generación de empleo formal y la llegada de nuevas inversiones industriales.

Finalmente, el éxito del nearshoring dependerá de la capacidad de Guatemala para fortalecer simultáneamente la inversión nacional y extranjera. Los inversionistas internacionales observan atentamente las decisiones de los empresarios locales. Cuando el capital guatemalteco expande operaciones y apuesta por el país, transmite una poderosa señal de confianza al resto del mundo.

La reorganización de las cadenas globales de suministro constituye una de las transformaciones económicas más importantes de las últimas décadas. El nuevo esquema arancelario estadounidense introduce desafíos inmediatos, pero también abre una ventana histórica de oportunidad. Si Guatemala logra fortalecer su competitividad, reducir obstáculos regulatorios y consolidar su posición como socio estratégico confiable de Estados Unidos, el nearshoring podría convertirse en uno de los principales motores de crecimiento, empleo formal y desarrollo económico durante los próximos años.

Por Nicholas Virzi, Ph.D. | Decano, Instituto de Liderazgo y Gobernanza ASTRA

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