Abordando las causas raíz de la migración

La administración Biden ha abierto una ventana de oportunidad que pudiera ser de oro.

Colaboración especial:
Edgar Villanueva / director ejecutivo
U.S.-Guatemala Business Council
www.usg-bc.org

El pasado 2 de febrero, el presidente de los Estados Unidos, basado en la Ley de Migración y Nacionalidad emitió la orden ejecutiva para crear un marco integral regional para abordar las causas raíz de la migración, administrar este tema a lo largo de Norte y Centroamérica y para proveer un procesamiento seguro y ordenado para aquellos que buscan asilo en la frontera de ese país. Esta orden ejecutiva contiene tres puntos, pero en este espacio se abordará únicamente la creación de marco regional y un plan para abordar las causas raíz de la migración de Centroamérica hacia los Estados Unidos.

El preámbulo de la orden ejecutiva aborda el factor multicausal de la migración regional, resaltando la inseguridad y falta de oportunidades económicas y mezcla una visión humanitaria de la migración con la necesidad de aplicar la ley fronteriza. Basado en estos principios, el presidente Biden resolvió establecer una estrategia integral para abordar las causas raíz de la migración en la región. Para el efecto, ordenó al asistente del presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, que en coordinación con otras agencias deberá preparar una estrategia e identificar y priorizar las acciones necesarias para abordar los factores que lideran la migración hacia EE. UU. Asimismo, de manera muy positiva y en concordancia con lo que hemos venido promoviendo desde el U.S. – Guatemala Business Council, establece que se debe tomar en cuenta las opiniones del Sector Privado, entre otros. 

Lo que refleja la orden ejecutiva es muy similar a lo que la Estrategia Estadounidense para Centroamérica estableció hace mas de 8 años como contraparte del Plan de la Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte de Centroamérica (A4P): 

“La Estrategia tiene como objetivo proteger a los ciudadanos norteamericanos al abordar la seguridad, gobernanza y causas raíz de la migración ilegal.” Y en la misma vía asignaría $4 millardos por cuatro años en su desarrollo (entre 2014 y 2020, Estados Unidos ha asignado más de $3.8 millardos a su Estrategia actual). Esto nos puede generar la percepción que estamos frente a un Plan de la Prosperidad 2.0 y que podríamos cometer los mismos errores tácticos que resultaron en poco impacto de estas iniciativas en la región centroamericana.

Sin embargo, la orden ejecutiva es una oportunidad para trabajar de manera colaborativa. Adicionalmente, la misión diplomática norteamericana en Guatemala ha manifestado y ha ido materializando un trabajo conjunto con diversos sectores para avanzar temas vinculados con el crecimiento económico, la mejora del clima de inversión y el fortalecimiento del Estado de Derecho. 

Esta mezcla de noticias positivas, no nos debe permitir que nos durmamos en nuestros laureles. 

Como primer paso, tenemos que establecer un mecanismo de consulta bilateral ágil y pragmático que permita dialogar con liderazgos regionales representativos. Una estrategia top-down, no será tan efectiva como una generada con insumos locales. 

Adicional, tenemos que analizar las lecciones aprendidas del pasado. La dinámica en el marco del A4P nos permite establecer que el dinero no es una solución si la estructura de cooperación es lenta, burocrática y si los fondos se diluyen en el camino a los proyectos. 

Asimismo, debemos priorizar de manera pragmática pues la región tiene múltiples retos y no podremos abordarlos todos al mismo tiempo. A mayor número de prioridades, menor contundencia.

Finalmente, las decisiones deben estar dotadas de estadísticas, ciencia y tecnología. Hay asuntos de alto impacto que pueden absorber la atención de los tomadores de decisión, pero tenemos que evitar la tentación de tomar decisiones basadas en datos anecdóticos y confiar en lo que nos dicen los estudios. Por ejemplo, el estudio de USAID llamado Determinantes de la migración y sus implicaciones para la política pública, nos otorga datos vitales para dirigir las decisiones políticas y será una herramienta invaluable para diseñar un plan regional. 

La administración Biden ha abierto una ventana de oportunidad que pudiera ser de oro. Está en nuestras manos usar nuestros recursos y experticia para priorizar de manera pragmática en el fortalecimiento del Estado de Derecho, la lucha contra la corrupción y la creación de oportunidades económicas como punta de lanza de la generación de un país diferente y una región próspera.