En portadaRicardo Castillo Sinibaldi: liderando a la Industria con entusiasmo y visión

Débora López / I&N
dlopez@industriaguate.com

Ha sido ejemplo de trabajo y superación de sus límites jornada tras jornada.

La vida laboral de Don Ricardo Castillo Sinibaldi inició en 1953, en la Embotelladora La Mariposa. Su padre le recalcó que para ser buen gerente de cualquier empresa debía conocer todas las áreas y departamentos. “Para sentarte en esta silla, tenés que pasar por todo el negocio”, le dijo, por lo que Don Ricardo inició cargando cajas de gaseosas para rellenar con nuevas botellas y abastecer los vehículos. Viajó en los camiones repartidores y, como los demás, ayudó a descargar y pegar rótulos publicitarios.

En aquel entonces no tenían maquinaria automatizada para llenar los envases de las gaseosas, lo hacían de manera artesanal a través de máquinas de pedal.

En 1954 viajó a México con el propósito de capacitarse en una embotelladora de aquel país. Con esto visualizó otras técnicas y métodos para mejorar los procesos de embotellado existentes en esa época.

Transcurría 1967, y con tan solo 32 años resolvió tomar las riendas de la administración de la empresa por sí solo, aunque su padre continuaba involucrado. Así adoptó como propia la filosofía que expresa: “la universidad de la vida es la que más enseña”.

Ramiro Castillo Love, quien era uno de sus primos más allegados, lo invitó a ingresar a Cámara de Comercio como representante de Embotelladora la Mariposa (1961). Años después y luego de ejercer otros cargos, de 1967 a 1969, fue Presidente de Cámara de Industria de Guatemala (CIG), gestión durante la cual dejó grandes legados:

Con Don Ricardo al frente de la Junta Directiva de CIG, se promovió la creación y apertura del Banco Industrial y el 12 de junio de 1968 este fue inaugurado. Con esto, Cámara de Industria contó con la institución que le otorgó el préstamo para la compra del predio y la construcción del edificio sede de la entidad.

Castillo Sinibaldi, nombró a la comisión para realizar los trámites de creación del Banco Industrial, además creó las comisiones encargadas de la compra del terreno y la calificadora del diseño de los planos para la construcción del edificio. Dejando con esto un emblemático símbolo histórico, que representa uno de los importantes logros alcanzados durante su paso por la presidencia de Cámara de Industria.

El Irta es un centro recreativo para beneficio de los trabajadores, único en el mundo.

“La época de 1956 a 1970, fue la más productiva para el desarrollo del país. Se formó la Asociación de Gerentes, el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), el Instituto de Recreación de los Trabajadores de la Empresa Privada de Guatemala (Irtra), se hizo el Banco Industrial, el del Agro, el Mercado Común Centroamericano, etcétera. Todo eso viene de esa época”, detalló.

Al ser consultado de su sentir al ser reconocido como uno de los guatemaltecos más ilustres de nuestros tiempos, por su trabajo intachable, entre risas y con su humor característico respondió: “le soy sincero, a veces no me lo creo”. Agregó que al visitar el edificio de Cámara de Industria se siente en casa.

Gran legado

Entre otros, fue representante del Sector Privado en la Junta Monetaria, ejerció como Representante Patronal de la Comisión Paritaria del Salario Mínimo de la Industria de Bebidas Gaseosas, Minas, Canteras y otras e Industria Manufacturera.

Fue 12 veces delegado de Cámara de Industria en las reuniones del Mercado Común Centroamericano.

Como parte del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) fue cuatro veces Presidente, cuatro veces Vicepresidente y también fungió como Director. Adicional, representando a esta institución, fue Director de la Primer Junta Directiva del Intecap.

El parque del Irtra más visitado es el ubicado en la Avenida Petapa, Guatemala.

Por su parte, el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), creó el galardón anual que lleva su nombre, para reconocer la productividad y competitividad, y así premiar el mérito de las personas individuales, empresas privadas o públicas. Fue Personaje del Año en 2005 por el desaparecido medio escrito Siglo XXI.

Ha recibido infinidad de honores como la Orden del Quetzal en el Grado de Gran Oficial. Recientemente, fue homenajeado por los representantes de las distintas cámaras y asociaciones, por su medio siglo de liderazgo y entusiasmo al frente de la Junta Directiva del Irtra.

El Irtra, la mejor demostración de RSE

Castillo Sinibaldi es el artífice del brillo que esta organización y sus parques han alcanzado. Transformó los parques concebidos en sus inicios como lugares para disfrutar de días de campo, en centros recreativos de diversión de talla internacional. Xetulul y Xocomil han recibido sendos reconocimientos internacionales, hasta ocupar un espacio en el Salón de la Fama de la Asociación Internacional de Parques de Atracciones (IAAPA, por sus siglas en inglés). Por supuesto, el liderazgo de Don Ricardo también es reconocido internacionalmente.

En los años de la década de 1960, difíciles políticamente hablando, un grupo de empresarios se reunió en Cámara de Industria de Guatemala para analizar qué se podía hacer para darles una prestación adicional a los trabajadores de la empresa privada. Se hizo un inventario de lo que tenían las empresas grandes y se llegó a la conclusión de que aún podía hacerse muchos más.

Se pidió al resto de sectores, comercial, agrícola y financiero que plantearan ideas, la conclusión: crear una institución que brindara un espacio de recreación abierto para todos los trabajadores del país.

Fue así como desde una iniciativa del sector privado, surgió este gran orgullo nacional, el IRTRA.

El primer parque del Irtra inaugurado fue el de Amatitlán, en 1963.

Los comités, integrados por distintas personalidades del sector privado, analizaron la parte legal para poder plantear la iniciativa al Gobierno y que esta fuera aprobada como una ley. Finalmente, el presidente de la República, Miguel Ydígoras Fuentes la promovió en el Congreso. El diputado, Daniel Corzo de la Roca, la propuso ante el pleno del Legislativo y la ley fue aprobada mediante el Decreto 1528, entrando en vigencia el 1 de julio de 1962.

Esta normativa establecía que el sector privado pagaría la operación y mantenimiento del Instituto. También que el recaudador de los aportes sería el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Esos aportes, en un inicio, equivalían a un día de salario al año de los trabajadores, eso representaba, aproximadamente, el tres por millar de la planilla. Esa tasa se mantuvo de 1962 hasta 1992, cuando se aumentó de manera voluntaria a 1%. Hasta la fecha se mantiene ese mismo porcentaje como aporte empresarial.

El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; cada artículo es responsabilidad de sus autores.

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