Ni la supuesta red de espías rusos, ni el indetenible derrame petrolero en el Golfo de México, ni la pelea entre el gobierno federal contra Arizona por su ley de inmigración, parecen superar el interés que genera entre los estadounidenses el futuro del baloncestista Lebron James. En las últimas dos temporadas James ha ganado el título de jugador más valioso de la NBA y desde que se convirtió en agente libre (independiente) ha pasado a ser el más codiciado de la disciplina.
El atleta es tan importante que se permite negociar con la principal televisora deportiva del mundo, ESPN, un espacio en horario estelar para anunciar con qué equipo va a jugar en los próximos años, por un contrato que podría superar los US$100 millones.
Es el punto culminante de un esfuerzo de varias semanas en el que estrellas de cine, famosos periodistas y hasta prominentes políticos le han implorado públicamente a James que se una a los equipos que cada uno de ellos apoya.
Leído en BBC Mundo.